Editorial & Opinion

Lo verdaderamente relevante de la empresa privada

Sherman Calvo / Empresario

viernes 21, junio 2019 - 12:00 am

Cuando nos levantamos por la mañana, podemos notar en la habitación muchos objetos que fueron fabricados por empresas privadas y por todos pagamos con satisfacción, puesto que nos sirven para hacer nuestra vida más cómoda. Al salir de nuestra casa, hacemos uso de otros servicios por los cuales también pagamos. Nadie se pone a pensar en si es una empresa pública o privada, simplemente nos relacionamos por el servicio que damos o nos dan. Llegada la hora de la comida, buscamos un café o un restaurante, todos éstos se relacionan igualmente con otras empresas para poder operar. El caso es que todos, absolutamente todos, nos relacionamos con empresas privadas sin problemas.

En los países socialistas, todas las empresas eran públicas, no había ni una privada y en cada una se mataba la iniciativa, la responsabilidad, la creatividad y la libertad; por eso es que se desplomaron y ahora han vendido las empresas a particulares. Curiosamente dichas economías han mejorado.

Hay que destacar que se tiende a tener el concepto generalizado de que la empresa privada, siempre, tiene como objetivo, obtener el mayor beneficio posible; es decir, que persigue como objetivo principal, maximizar sus beneficios. No cabe duda de que, a todo empresario, y cuando empleamos este vocablo nos estamos refiriendo, tanto al empresario como persona física y como persona jurídica, le agrada obtener grandes beneficios, pero también es evidente que no todos los empresarios privados, conceden al objetivo, maximizar beneficios, la misma importancia o prioridad en sus empresas.

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Hay empresarios y, en definitiva, empresas privadas, que prefieren dar prioridad a otros objetivos empresariales, tales como que puedan ampliar el volumen de ventas, limitar el riesgo necesario de correr para obtener un determinado beneficio, minimizar el costo total de cada unidad de producto fabricado.

El sector agrícola salvadoreño, por ejemplo, tiene un importante peso en la economía productiva de la nación y es además una actividad tradicional e importante en la economía nacional. Por ello, el empresario agricultor puede tender a sembrar, preferentemente, un determinado producto, como podemos citar el maíz, sabiendo que, no es, tal vez, el que le puede proporcionar el mejor beneficio, pero sí el que le va a ofrecer menor riesgo en su venta, dado su alto consumo.


La importancia de la empresa privada se comprueba en los países que hoy ofrecen superior calidad de vida a sus habitantes, porque éstos se apoyan particularmente en su empresa privada, motor de la economía y generadora de trabajo. Un país necesita que sus niños y jóvenes se eduquen adecuadamente, de manera que en el futuro ocupen posiciones técnicas y gerenciales.

Es elemental que, en cada país, la empresa privada pueda producir a plenitud. A mayor producción, mayor trabajo para la población. Los gobiernos deben trabajar en conjunto con el sector privado para crear una economía fuerte con alta capacidad productora. Es necesario diversificar las exportaciones para generar divisas, estimular la inversión local, atraer inversión extranjera, pues las mismas producirán impuestos que tanto se necesitan y que se administren eficientemente por supuesto, y generarán fuentes de trabajo.

Es fundamental respaldar el desarrollo de una empresa privada vigorosa, que se revertirá en beneficio del país y del pueblo en general, pues aumentan las oportunidades de trabajo para llevar el sustento a sus familias. Los países cuyas economías dependen exclusivamente del estado o permiten una mínima participación de la empresa privada, han terminado en el fracaso. Lo verdaderamente relevante, es que se entregue el producto al mejor precio y con la mejor calidad posible. Siempre y cuando, la empresa se maneje bajo los excelentes estándares de calidad. Para que algo sea realmente nuestro, es indispensable tener la posibilidad de usarlo. Ya es tiempo de entender lo que son las empresas públicas y privadas, y exigirnos mayor eficiencia en unas y otras para estar a la altura de las circunstancias. Es tiempo de despojarnos de prejuicios que estorban la creación de la riqueza de El Salvador.




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