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Editorial & Opinion

Los supuestos “amaños” deben investigarse

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 13, noviembre 2018 - 12:00 am

Desde marzo de 2016 los “amaños” son un delito bajo la figura jurídica del fraude deportivo y es sancionado con una pena de prisión que oscila entre dos y cuatro años de cárcel y la inhabilitación por ese mismo tiempo para ejercer profesionalmente el deporte que desempeñe el “amañador”, según el Artículo 218 del Código Penal vigente en El Salvador.

El proceso penal es ajeno a la sanción deportiva, que en algunos casos puede llegar a la suspensión de por vida, tal como pasó con el famoso caso de amaños de un grupo de miembros de la Selección Nacional de Fútbol.

Los “amaños” pueden ser sancionados en cualquier deporte, sin importar si éste es colectivo o individual. La ley contempla como hacedor de fraude deportivo “al que por sí o tercera persona obligue u ofrezca, prometa, pague y/o retribuya con cualquier tipo de beneficio, con la finalidad de alterar y/o asegurar un resultado predeterminado de una competencia y/o prueba deportiva profesional nacional e internacional, así como también el desempeño anormal de un participante en la misma”.

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En marzo de 2016 los diputados decidieron reformar la ley penal, luego de que el Juzgado Quinto de instrucción de San Salvador sobreseyera a varios miembros de la Selección de Fútbol, debido a que esa conducta anómala no estaba contemplada en la legislación nacional. Durante la lectura de aquella resolución, el juez regañó a los 11 jugadores procesados y les reprochó que su actuación fue una conducta ruin y desleal hacia millones de salvadoreños que confiaban en ellos; además les recordó que los exoneraba porque la ley salvadoreña  no contemplaba el “amaño” o el fraude deportivo, como delito. El juez fue más allá al augurarles que siempre vivirían con la vergüenza de ser considerados traidores y que el daño hecho a la noble afición salvadoreña iba a quedar en su conciencia.

Este año nuevamente ronda el “fantasma” de los “amaños”.  Jugadores o dirigentes de cuatro equipos de la Primera División de Fútbol han denunciado públicamente intentos de comprar voluntades. Han sido  miembros de Audaz, Sonsonate, Municipal Limeño y Luis Ángel Firpo, quienes públicamente han señalado intentos de sobornar a jugadores para “amañar” resultados. Aunque el tema pareciera menos importante que la corrupción política, las bandas organizadas de criminales, los homicidios y feminicidios y otra vorágine de delitos, la Fiscalía General de la República debe investigar esta situación a partir de la “notitia criminis”. Por su parte, la Federación de Fútbol, los dirigentes y jugadores deben presentar una denuncia formal ante el Ministerio Público.


Un amigo periodista deportivo me decía que es muy probable que en algunas de estas denuncias de “amaños” exista falsedad con la finalidad de lanzar “cortinas de humo”, pues el fútbol nuestro es tan poco profesional que hay dirigentes que no les pagan a sus jugadores y entrenadores. Pues si ese fuera el caso, también la legislación salvadoreña contempla el ilícito de Simulación de Delitos, el cual está regulado en el Artículo 304 de Código Penal, donde estipula una pena de prisión que oscila entre uno y cuatro años.

Suficiente decepción sufrimos los salvadoreños cuando en 2013 se conoció el vergonzante caso de los amaños. Algunos buenos aficionados juraron jamás volver a ir al estadio a ver jugar a la Selecta y me consta que un par de amigos mantienen su promesa. Y es que el deporte es, además de diversión y sano entretenimiento, una pasión de vida. El deporte, el fútbol especialmente, es capaz de romper con las ideologías, las diferencias sociales y culturales y de unir por un mismo fin a personas con concepciones diferentes en todo sentido. Así, he visto pobres y ricos, letrados y no letrados, hombres y mujeres, rivales ideológicos, católicos y evangélicos, pujando por un mismo deporte o por un mismo equipo. Por eso no se vale que personas inescrupulosas criminalicen el deporte a través de la compra de voluntades.

Ojalá que la Fiscalía inicie una profunda investigación y descubra la trama de los “amaños” si es que los hubiere. Ahora ya es delito el fraude deportivo y ya podemos ver a amañadores en la cárcel y no solo viviendo con la vergüenza de ser señalados como “traidores” o “vendepatrias”. Si acaso las denuncias hechas pública son falsas o simples cortinas de humo para tapar las malas administraciones deportivas y por ende los malos resultados, pues entonces ahí está estipulado la Simulación de Delitos.




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