Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Nada en los canastos

Jaime Barba / REGIÓN Centro de Investigaciones

martes 6, noviembre 2018 - 12:00 am

La próxima elección presidencial, como ya se ha dicho, es distinta a las precedentes. Aunque solo en algunos aspectos.

Diferente es porque de los tres contendientes, el que parece ir adelante según todos los sondeos de opinión, el de la bandera celeste, ha estructurado su quehacer con un pie adentro y con otro afuera del sistema de partidos.

Esto se parece a lo que pasó entre 2008-2009, cuando un candidato independiente se acercó (¿o lo acercaron?) al partido de la bandera roja y se convirtió en su candidato presidencial, y para mantener cierta independencia le dio vida a una pequeña red operativa.

publicidad

En este caso, para 2019, aquel modo de alcanzar la candidatura no tenía posibilidades de concretarse, por aquel dicho de que una sola vez pasa el ciego. Ahora hubo de conformarse un movimiento político que debió ponerse con celeridad la casaca de partido político, pero a la vez, dados los obstáculos en el camino, sobre la marcha fue necesario buscar un vehículo capaz de soportar la pesada carga de esta candidatura presidencial. Cambio Democrático no alcanzó a subir al ring y fue descalificado. El partido Gran Alianza por la Unidad Nacional, haciendo gala de pragmatismo y de ambición política, supo estar a la hora y en el lugar indicado.

También es diferente esta próxima elección presidencial porque el escenario de disputa mediática no está en la televisión ni en los grandes medios impresos sino en las redes sociales. Y en este terreno el candidato de la bandera celeste lleva la ventaja. Por lo demás, estamos frente a lo mismo con los mismos de siempre.


Al acercar el foco a las tres candidaturas presidenciales que tienen posibilidades reales de alcanzar una posición destacada en 2019, sin embargo, es posible identificar algunos matices que en otras elecciones no resaltaban tanto.

Ya se sabe que las campañas electorales tienen algo de parodia y algo de impostación, pero ahora toda indica que estamos en presencia de empeños desesperados por convencer al electorado de tales o cuales cosas.

El ejemplo más elocuente de esto es la oferta que el candidato del partido tricolor ha hecho de generar 300,000 empleos. ¿Es en serio esto? ¿No se les habrá ido un cero de más? Pero ¿cómo podrán lograr esto sin poner en tensión extrema la inversión privada que es donde se puede dar ese incremento de los empleos y donde los márgenes de ganancia son cruciales termómetros para ampliar las inversiones? ¿Y en qué sectores de la economía se concretará tal oferta desorbitada? ¿De qué calidad de empleo se está hablando? ¿Por cuánto tiempo se sostendrán estos empleos? Son preguntas inevitables.

Y por qué mejor no agarran la matriz-insumo producto del país y tasan los encadenamientos productivos evidentes y a partir de ahí empujan una propuesta de empleos realista.

La candidatura presidencial del partido de la bandera roja no está planteando nada sorprendente, sino solo mejorar lo hecho hasta ahora desde 2009. Esta moderación de propósitos, acorde con el talante de su candidato presidencial, en realidad encubre la ausencia de una reflexión de cuño crítico donde se reconozcan los vacíos de una larga gestión política que desaprovechó la maravillosa oportunidad de situar a El Salvador, con la divisa del bienestar social general y la democracia, en otro momento de su dinámica económica-política-y-ambiental.

A la candidatura presidencial del partido de la bandera celeste pretender moverla, detractores y adversarios, hacia las propuestas concretas (exageradas o no), y de paso se espera desacreditar la figura que amalgama ese esfuerzo, es decir, el candidato presidencial. Pero una vez más los expertos en markenting electoral se equivocan porque parten de dos premisas equivocadas: a) que la candidatura presidencial del partido celeste necesita de propuestas concretas para mantenerse arriba en las preferencias electorales de todas las encuestas y b) que el electorado está despierto y atento a los encantos de la propaganda electoral.

Las propuestas concretas que se le están exigiendo al candidato del partido celeste no se darán (a menos que se extravíe y abandone su hoja de ruta), porque en el momento que empiece a desgranar algo, serio y responsable, pues caerá del pedestal. Además, es tal el descrédito del sistema de partidos que los seguidores de la candidatura del partido de la bandera celeste lo abandonarían si repite esas muecas y esas poses de gente que propone asuntos tremebundos.

Amplios sectores de la población (votantes en activo y votantes potenciales) se encuentran en un estado de somnolencia cívica, podría decirse, y la candidatura del partido de la bandera celeste solo puede avanzar, y con nada en los canastos, si la somnolencia continúa.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.