Editorial & Opinion

Nutrición y ciudadanía en El Salvador

Carlos Manuel Echeverría E. / Exembajador de Costa Rica en El Salvador

miércoles 14, noviembre 2018 - 12:00 am

Me ha dado mucho gusto una serie de reportajes en diferentes medios, sobre los avances salvadoreños en nutrición infantil, que también nos hacen ver que la tarea todavía está a medias, muy especialmente en las áreas rurales. Se  reconoce claramente, que los primeros mil días en la vida de un niño, son decisivos para el resto: es en esos años donde según la calidad de la nutrición que reciba, se desarrollan o no, no solo las capacidades físicas visibles de la criatura, pero su capacidad de pensar. Se ha hablado bastante del individuo como  factor de producción,  poco como consumidor y menos todavía como ciudadano, que es en lo que me enfocaré, por su impacto vital en la práctica democrática.

Hay una preocupación muy lógica y loable porque el Ser Humano pueda ser competitivo en su trabajo, pues es a través de éste que logra los recursos necesarios para subsistir él o ella y la respectiva familia y ojalá para ahorrar a futuro. Cuando hablamos de formación para el trabajo, debemos pensar en una formación educativa que vaya mucho más allá de la necesaria pero insuficiente capacitación. Se trata, mediante la educación, de formar Seres Humanos capaces de pensar en abstracto, de estar siempre razonando, pues son ellos los que le dan el dinamismo a la economía del país y al pensamiento social, fundamental para el desarrollo, en el pleno sentido de la palabra. Son ellos, los que aprovechan las oportunidades de emprender, que una economía de mercado funcionando en un país de libertades, hace posible. Se trata de que el trabajo contribuya a su realización.

Así mismo y aunque tal vez no guste algunos, necesitamos Seres Humanos capaces de discernir la conveniencia o no de comprar qué productos y servicios, en base a sus necesidades traducidas conscientemente en deseos y su capacidad real de satisfacerlas, sin comprometer su estabilidad económica o emocional. Seres Humanos capaces de manejar bien la publicidad en sus diferentes formatos, que lo inducen a consumir tal producto o servicio. Así, los anunciantes se obligan a ser muy claros e informativos en sus anuncios, más que apelar a razones muchas veces inadecuadas y que pudieran ser manipuladoras.

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Todo eso está muy bien: factor de producción y consumidor educado. Falta la tercera pata del banco y la más importante una vez satisfechas las necesidades básicas personales y colectivas y que también contribuye a esa satisfacción: el disfrute pleno de una “ciudadanía” bien ejercida.

El ejercicio de una ciudadanía de calidad, con inseparables  y complementarios derechos y deberes, es fundamental para la consolidación, el buen funcionamiento y el aprovechamiento de la democracia plena, que vaya más allá de la que nominalmente vivimos hoy en día.


Una democracia liberal funcional, necesaria para que el individuo pueda ejercer plenamente sus derechos y deberes, va mucho más allá del vital pero insuficiente ejercicio del voto.  Éste, para que tenga pleno valor, debe ser ejercido por ciudadanos capaces de recibir y procesar información, de tal manera que el voto sea razonado a fondo y lo menos proclive a la  manipulación, a la que sabemos se acude mucho en política. Pero eso no es suficiente: una democracia funcional es un ejercicio de participación ciudadana permanente, con ciudadanos bien informados y con criterio propio, capaces por un lado, por la vía de su ilustrada participación, de enriquecer la democracia al influir en la toma de decisiones acertadas y con su educada acuciosidad, evitar que la democracia sea carcomida por dentro, como ha sucedido en algunos países, para desgracia de sus sociedades, que al perder la democracia su esencia e irradiación, pierden la oportunidad de ser ciudadanos y Seres Humanos plenos.

Sin Seres Humanos inteligentes, no tenemos buenos productores, ni buenos consumidores. Pero más importante aún, no tenemos buenos ciudadanos, pues sin la inteligencia que emana de una nutrición de calidad en los primeros años de vida, es imposible que un país disponga del recurso humano para el desarrollo, que intrínsecamente incluye los componentes económico, social y político, el de la democracia, estimulándose entre sí. Finalizo con una pregunta que hay que hacerse: ¿cuántos de los que están detenidos, lo están porque su capacidad de raciocinio fue limitada por una mala alimentación?




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