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Editorial & Opinion

Peligros y salvaguardas

Jaime Barba / Región Centro de Investigaciones

viernes 4, enero 2019 - 12:00 am

Todo cambio gubernamental constituye un riesgo. Incluso si es del mismo partido político. El paso del primero al segundo gobierno del Fmln en 2014, resultó ilustrativo: se descontinuaron procesos, se estancaron quehaceres iniciados de forma temprana en junio de 2009 y se emprendieron dinámicas que antes ni se pensaron.  Igual puede decirse de los 20 años de gobiernos de Arena siendo el más novedoso el que inició ese lapso en 1989: porque se abrió paso al fin negociado de la guerra y a la vez se dieron las acciones fundacionales para el desmontaje de parte del aparato estatal, que fue privatizado.

Lo que el 1 de junio sucederá, con bastante seguridad, es que el Fmln no podrá arribar a su tercer gobierno consecutivo. Las razones son claras: desempeño errático, resultados pírricos (y hasta inciertos) y una pérdida de horizonte estratégico por parte de la conducción de la fuerza política que animó estos diez años y que extravió el camino que debía llevar a un escenario de cambio estructural en democracia. ¡Ahora es tarde para llorar por los platos rotos!

El regreso de Arena al Ejecutivo, por lo que sugieren los distintos sondeos de opinión, está cuesta arriba. No tanto porque carezca de una amplia base electoral, que a pesar de los años transcurridos desde 1980, cuando se fundó, continúa beligerante. Asunto, por cierto, que sus adversarios políticos no tasan con cuidado y por eso creyeron (el Fmln, más que cualquiera) que derrotada Arena en 2009 sería suficiente para que se achicara. Pero se recompuso. En realidad, Arena no parece que podrá ganar esta elección presidencial porque no supo reinventarse a tiempo y ahora, en un plan desesperado, anatemizando a diestra y siniestra, cree que remontará.

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¿Habrá segunda vuelta? Es muy probable, aunque eso dependerá del nivel de la derrota que experimente el Fmln.

La coalición de facto que lleva al candidato al que todos atacan y que está compuesta por el partido Nuevas Ideas, el expartido CD y el partido Gana por ahora, pareciera ser la que lleva la delantera. Si esta coalición que corre bajo la bandera de Gana ganase estas elecciones de febrero no es ocioso explorar qué pasaría. Las aves agoreras (en realidad, sus dos oponentes electorales más cercanos) han puesto el cartel de PELIGRO si el candidato que respalda Gana se lleva la corona. ¿Es un peligro esta posible victoria electoral?


Habría que remontarse a 2009 y recordar lo que algunas de esas aves agoreras pronosticaron al concretarse la victoria electoral del Fmln: el país se descarrilará, dijeron. Se aliará con fulano, despreciará a zutano y conspirará contra perencejo. Todo eso se propaló. Y muchos se pusieron nerviosos, y también ansiosos. Pero nada de eso sucedió.

Más bien ese primer gobierno respaldado por el Fmln mostró cintura política desde el primer momento e intentó abrirse paso por el camino de en medio. Sin embargo, esto ahora se ha olvidado y sin duda el actual emplazamiento fiscal a la cabeza de aquel gobierno empaña el trazo político distintivo que comportó. El segundo gobierno, bajo la bandera del Fmln, ya no tuvo la lozanía del de 2009 y por voluntad propia este partido político en un arranque de giro pragmático (¿conservador?) se aferró en alta mar al madero del misterioso crecimiento económico. ¿Se descarriló el país? Por supuesto que no. Solo siguió caminando sobre la cuerda floja, como lo venía haciendo en los gobierno de Arena.

El próximo gobierno si no es de la coalición que encabeza Arena y si tampoco es del Fmln, tendrá que ser de una coalición (mayor que la que en este momento se cobija bajo la bandera de Gana). Y eso es ya una primera salvaguarda que custodiará a aquel gobierno para que ponga los pies sobre la tierra. Otra salvaguarda es que en El Salvador hay fortaleza institucional (que no debe confundirse con el desprestigio de funcionarios públicos de diversas administraciones), que en estos diez años ha sido puesta a prueba. Pero hay una salvaguarda más: se equivocará de medio a medio el futuro gobierno si cree que recibirá un cheque en blanco, porque lo que estaría siendo entregado es el extraño mensaje (dado los mensajeros que lo portan) de una ciudadanía cansada pero despierta, que sigue creyendo que es posible vivir en democracia y que quiere que el país y su gente tengan bienestar general. Si se defrauda esto, pues ya saben dónde está la puerta de salida.




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