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Editorial & Opinion

Promesas electorales y Presupuesto de la Nación

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

miércoles 3, octubre 2018 - 12:00 am

Una de las variables de campaña que debe trabajar un candidato para ganar las elecciones es su programa de gobierno, sus propuestas. En los próximos cuatro meses se harán muchas promesas con el fin de conseguir el voto de los electores.

El candidato que ganará la elección, será quien ofrezca los beneficios más atractivos en términos de seguridad, empleo, salud pública y educación de calidad con menos esfuerzo para la población; pero ojo, los candidatos deben indicar, en función de la viabilidad de su oferta electoral, cuál será el costo de sus promesas y la fuente de financiamiento de las mismas.

La pregunta clave es: ¿El candidato que gane la elección podrá cumplir sus promesas de campaña? Contestar esta pregunta lleva directamente a la relación entre oferta electoral y Presupuesto General de la Nación. En las partidas del presupuesto es donde está el dinero para cumplir con lo que se promete y el candidato que gane la elección se va encontrar cuando quiera gobernar con un presupuesto que se aprobó antes que él ganara la elección y en el que un 80 % se consume en salarios, pago de intereses de la deuda, pensiones y el resto se reparte entre todas las otras necesidades, entre ellas, la inversión pública.

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Los candidatos estarán tan ocupados en prometer que no se preocuparán mucho por el estado del gobierno que van a recibir si ganan la elección. La realidad es dura, el estado en que el nuevo Gobierno encontrará las finanzas públicas será complicado.

El próximo presidente tendrá dificultades para  cumplir sus promesas de campaña. El gobierno del presidente Sánchez Cerén dejará al candidato a presidente que sea electo un país con finanzas públicas complicadas: con un anémico crecimiento de la economía de un 2.6 % del PIB y unas finanzas públicas estrechas. El margen de maniobra que tendrá el próximo presidente será a todas luces limitado.


De la capacidad del nuevo gabinete económico, dependerá que ese margen sea suficiente para instrumentar buena parte de los programas económico-sociales que se propongan a lo largo de la campaña presidencial. Los candidatos antes de hacer promesas deben analizar la realidad de las finanzas públicas; en 2019 las cosas no estarán bien. Los datos son públicos, están ahí. Y lo mejor: es que no mienten.

Si de dificultades hablamos, no hay una situación política más complicada que el nudo gordiano que tienen los diputados de la Asamblea Legislativa que cortar: “Ya está hecho el nudo”, le dijo a Diario El Mundo Norman Quijano: Hay unas elecciones de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a lo que se agrega la discusión del Presupuesto General de la Nación, la elección del Fiscal General de la República que tiene que estar electo para el 6 de enero.

Los candidatos a la presidencia tendrán en los próximos días la oportunidad para demostrar que sus promesas electorales son viables, pues están programados foros y debates, donde podrán presentar sus propuestas para mejorar las condiciones de empleo y desarrollo humano de los salvadoreños.

Las universidades invitarán a debatir a su recinto académico a los cuatro candidatos presidenciales; el tiempo en que los candidatos a la presidencia delegaban a sus candidatos a la vicepresidencia para que los representaran ya terminó. El ciudadano a quien quiere oír es a Nayib Bukele, de GANA; Carlos Calleja, ARENA; Hugo Martínez, del FMLN; y a Josué Alvarado, por Vamos.

Los debates presidenciales son el mayor ring de la política electoral. En alguna medida la decisión sobre cuál de los candidatos llegará al poder está determinada por el desempeño de ellos en los debates. Aunque las elecciones se juegan en muchos más escenarios, lo que un candidato diga en un foro y/o debate puede catapultarlo a la victoria o enterrarlo, y por eso la tensión en que viven debe ser alta.

La campaña para las elecciones presidenciales que se celebrarán dentro de cuatro meses, ha llegado a un momento decisivo. Los candidatos se presentaran en foros y debates y es muy importante que no olviden que el escenario real en que se desarrollarán estas actividades será el malestar y el enojo generalizado entre los salvadoreños: es una población que está al punto del hartazgo, que reconoce entre sus principales males a la corrupción sistémica, la delincuencia y la situación de la salud pública y que espera que los candidatos presenten soluciones viables. Ojalá por el bien del país que no decepcionen.




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