Editorial & Opinion

¿Qué entender por matrimonio? (y II)

Armando Rivera Bolaños - Abogado y Notario

viernes 23, agosto 2019 - 12:00 am

Desde la antigüedad el matrimonio es y ha sido un medio de protección de la unión sexual entre un hombre y una mujer, de la que nacerán nuevos miembros para que la sociedad no se extinga y la naturaleza siga su curso normal, por eso, la finalidad del legislador para proteger la familia es imperativa y no depende esencialmente de la autonomía de la voluntad, excepto en la escogitación de la pareja, así como su consentimiento mutuo en unirse para conformar una plena y permanente comunidad de vida, tal como lo establece nuestro Código de Familia, aprobado en octubre de 1994.Pese a lo anterior, el concepto de familia ha evolucionado, ya que se concluyó que ésta no se puede definir solo por sus funciones de procreación, asistencia integral y socialización de los hijos, por lo que el legislador tuvo a bien incorporar el reconocimiento legal de la unión no matrimonial, si ella cumple con los requisitos establecidos para la unión legítima por medio del matrimonio, sobre todo en la protección de los derechos patrimoniales y el llamado interés superior del menor.

Respecto a reconocer legalmente la unión no matrimonial entre personas del mismo sexo, no es nada nuevo en nuestro país, porque en algunos momentos del quehacer legislativo, se han hecho peticiones y han surgido diputados y otros profesionales que abiertamente han expresado su apoyo a legislar en tal sentido, siempre que esas uniones entre homosexuales cumplan con los requisitos exigidos para las uniones no matrimoniales entre heterosexuales, en función de la protección social y patrimonial de la persona, con lo cual se reconoce plenamente que los individuos de preferencia sexuales diferentes, son seres humanos naturales, con derechos inherentes que deben respetarse y garantizarse por parte del Estado, excepto legalizar esas uniones por vía del matrimonio y sobre este punto debemos aclarar que hay varias posturas sobre las cuales no vamos a pronunciarnos, porque provienen del ámbito moral y religioso pero, que posiblemente, trataremos en otra oportunidad. Uno de los aspectos primordiales que se busca con el matrimonio es darle plena vigencia legal a la permanencia de la convivencia conyugal, la procreación responsable y, por ende, al establecer la comunidad de vida se protege la unidad familiar. Esta última acotación resalta en las naciones donde se permite el matrimonio homosexual, pero en forma restrictiva. Por ejemplo, en la legislación danesa no permiten la adopción ni el casarse después por lo religioso y en Noruega, tampoco se permite que adopten hijos. A nivel regional, en septiembre de 2005, el Parlamento Centroamericano (Parlacen), emitió un dictamen para preservar la institución jurídico-social del matrimonio heterosexual y establece un rechazo total a matrimonios homosexuales, que fuera presentado por los diputados Mario Rotmann Barrios y Nidia Díaz.

También cabe mencionar que el Pacto de San José, en sus artículos 1, 2 y 24, establece la igualdad de derechos de todas las personas, así como “la protección que merece la familia como base de la sociedad” y, en iguales términos, también se pronuncian tanto la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que son todas leyes de El Salvador. Esta relación deja en claro que las personas con tendencias sexuales diferentes deben ser respetadas y tratadas con dignidad, garantizadas por el Estado; no obstante, en ningún momento reconocen ni legitiman las uniones entre personas del mismo sexo y, muy por el contrario, todas esas Declaraciones enfatizan y se pronuncian, sin ambages, a favor de la protección que el Estado y la sociedad deben a la familia, como elemento natural y fundamental de la sociedad misma, que se origina de la unión entre un hombre y una mujer.

publicidad

Por tanto, basados en esa jurisprudencia, concluimos que no existe ningún fundamento para establecer analogías jurídicas, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el matrimonio heterosexual. Los actos homosexuales cierran el paso al don de la vida para que nuevos seres perpetúen la especie humana; el bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial entre un hombre y una mujer, como base de la familia, célula primaria de la sociedad.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.