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Editorial & Opinion

¿Qué hay detrás de la violación sexual?

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 31, octubre 2018 - 12:00 am

Es alarmante el número y las formas en las que la violación sexual está presente en nuestra cultura salvadoreña, las entidades internacionales que miden el fenómeno lo consideran un epidemia, está presente en todos los estratos sociales y niveles educativos, se volvió algo del común vivir y más aún pareciera que nos rehusamos a enfrentarlo con toda la energía.

Una violación sexual es principio de muchísimos problemas sociales, no solo por el daño psicológico que sufre la víctima, también por la descomposición familiar que se genera, la desconfianza entre los ciudadanos hacia los maestros, hacia la autoridad misma; la violación sexual es algo a lo que debemos poner mucha atención como sociedad; es importante preguntarnos ¿por qué va en aumento? ¿Por qué nuestras autoridades sabiendo y teniendo la información no promueven o proponen soluciones al problema?

Según las autoridades de salud en el último año han atendido más de 3500 casos y entre éstos sobresalen abusos sexuales en niños y niñas menores de 10 años, incluso hay abuso en menores de cinco años, en bebes de un año, violaciones que rozan el salvajismo.

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¿Qué pasa en la mente de estos abusadores? ¿Cuáles son las causas que llevan a infringir este abuso? Lo más complicado es que el abusador, en la mayoría de casos, está dentro de la misma familia en los círculos más cercanos a la víctima; muchas veces es el padre o la madre mismos de estos hijos ¿qué sucede en nuestras familias que este comportamiento se cree es correcto? ¿De dónde viene la idea del incesto como mecanismo de convivencia? Son muchas preguntas que debemos contestar, por el bien de la familia y del futuro de nuestra sociedad, el problema también deriva en problemas depresivos, suicidio, enfermedades de transmisión sexual, vidas destruidas y personalidades destrozadas que tampoco reciben tratamiento adecuado.

La violación de menores de edad amerita una profunda reflexión legal, una verdadera construcción social que nos ayude a superar esto, que de continuar así se volverá incontrolable y acrecentará la pobreza, el abandono educativo y seguirá incidiendo en más niños y niñas con vidas frustradas incapaces de consolidar a futuro sus propias familias y cuidar de sus propios hijos, porque lamentablemente, en este tipo de casos, la víctima es muchas veces el futuro victimario que reproduce el dolor que le fue causado.


En El Salvador debemos considerar este fenómeno para revisar lo que nos sucede en otras áreas de la realidad, con tan bajo promedio de educación formal (seis grados) y con la ruptura familiar que ha representado en el tiempo la migración, más la incapacidad de alcanzar madurez emocional en jóvenes que se juntan demasiado temprano o hijos criados sin amor y cobertura de padres responsables; la violación es una nueva manera de ejercer poder, de reaccionar a la carencia o de demostrar nuestros puntos más frágiles como sociedad. Necesitamos por ello revisar también la legislación penal, ¿qué y cómo se está sancionando el delito? ¿Qué tanta severidad o qué tanta facilidad hay para que un acusado de violación evada la justicia?

El problema es grave y necesita seriedad en el abordaje que tiene un componente importante en la educación, si bien es cierto ya sobre esto se abre el debate, no podemos abrirlo pensando en las agendas de ideología de género o aborto, debe abrirse en la agenda de la defensa de la familia, para establecerse  como el sistema educativo; los medios de comunicación, la cultura en general están creando, promoviendo o facilitando que pueda verse en la acción de violar sexualmente a otra persona una acción sin castigo o de baja importancia.

Es necesario actuar contra el violador y contra lo que produce que los impulsos sexuales desordenados se concreten; es necesario considerar que esto no es algo bueno para el país y que el daño que causa, aunque casi siempre invisible, es para siempre.




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