Editorial & Opinion

¿Qué implicaciones tiene la instalación de la Cicies?

Aldo Álvarez / Abogado y directivo del CD

sábado 5, octubre 2019 - 12:00 am

Lo de “Devuelvan lo robado” no solo era un eslogan para la campaña, si no les ha caído todavía la cuenta a esos funcionarios corruptos de tantos años, les recuerdo que van a terminar presos y van a tener que devolver lo robado, pero a quien se lo quitaron, al pueblo. Por ello, exigir que se devuelva el dinero robado no es una venganza, si no es un deber en la lucha contra la corrupción.

No es para nada revanchismo, aunque muchos andan afirmando que el Presidente viene con la “espada de la venganza”, ello no es así, pues a la gente se le ofreció esto y a la gente se le va cumplir lo prometido, porque fue una promesa de campaña, y en ello yo no veo ningún tipo de venganza.

Los detractores de una comisión de esta naturaleza descalifican la necesidad de la implementación de la misma –de forma interesada por supuesto-, diciendo que este tipo de entidades no son necesarias porque en este país hay instituciones que tienen el mandato por Constitución la investigación, persecución, represión, acusación y juzgamiento de los delitos de corrupción. Pues este primer argumento no se sostiene ni lo más mínimo sobre sí, pues instituciones “formales” pueden haber, y varias, que si esas instituciones se encuentren o se hayan encontrado cumpliendo a cabalidad con su mandato legal y constitucional, eso está claro que no ha sido así. Por tanto el argumento de la formalidad es insostenible.

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Además aducen -en forma interesada siempre- que lo que se debe hacer es fortalecer las instituciones nacionales encargadas de estas tareas. En este punto tienen toda la razón, pero cuando vemos que este argumento ha estado presente en los últimos años, y ello no ha dado como resultado un apoyo sustancial en términos técnicos y presupuestarios, entonces es claro para cualquiera que este es sólo un argumento que, si bien es cierto tiene toda coherencia y aceptación, no ha pasado de ser un mero argumento vacío, que no ha tenido aplicación nunca en realidad, pues a los corruptos e impunes políticos de siempre, nunca les ha importado fortalecer una institucionalidad que muy probablemente podría investigarles a ellos mismos.

Los detractores de una CICIES señalan que esta Comisión se establecerá para convertirse en una especie de inquisición que realizará “cacería de brujas” con especial dedicatoria a los adversarios políticos del Presidente. Un argumento pobre, que no se sostiene por sí mismo tampoco, pues una Comisión con las características que se han planteado, ni estará supeditada al Órgano Ejecutivo, ni podrá de forma alguna ser controlada en forma alguna por éste, pues sus miembros e integrantes son en su totalidad investigadores internacionales, que están más allá del alcance de los corruptores de siempre, esos que consideran este país su propiedad y que históricamente han podido torcer la institucionalidad a su favor, para privilegiar sus intereses.


Asimismo los detractores de esta figura contra la impunidad y la corrupción, señalan que no se puede suplantar indefinidamente la labor de investigación profunda que le corresponde por Constitución a los organismos del Estado, lo cual se vuelve a la vez un argumento falaz y mentiroso, pues este tipo de Comisiones se pactan por un tiempo determinado y no obstante existe la posibilidad de una extensión, ello dependerá del avance que exista en el fortalecimiento de la institucionalidad del Estado dedicada a esta labor, así como del endoso político que los ciudadanos le den al gobierno pactante, para que tal labor continúe. Asimismo el Presidente de la República dejó claro que esta Comisión debe estar plenamente consciente que su labor es transitoria y que se deben de ir, una vez cumplan su misión de coadyuvar a la investigación de los delitos corrupción y por ello combatir la impunidad y a la vez de fortalecer las instituciones encargadas de esas labores por parte del Estado.

Finalmente, los engañadores detractores de la CICIES señalan –siempre interesadamente-, que tal Comisión Internacional vendrá a suplantar las funciones de las instituciones nacionales, “vulnerando la soberanía nacional”. No encuentro argumento más mentiroso y falaz, pues este tipo de Comisiones sólo se dedican a investigar en forma independiente los delitos relacionados con la corrupción –entiéndanse corruptos y corruptores- pero de ninguna forma suplantan la labor del Ministerio Público de acusar, o la de los Jueces de Juzgar. Por todo ello he de decir de forma contundente, que las implicaciones de una CICIES en el país tiene todo tipo de beneficios para la población, pero todo tipo de perjuicios para la partidocracia corrupta, y por eso el terror a su establecimiento…




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