Editorial & Opinion

Regocijo por el que ha nacido

Rafael Domínguez / Periodista

jueves 19, diciembre 2019 - 12:00 am

La Navidad es tiempo de fiesta, pero no de cualquier fiesta, se refiere a la celebración, al regocijo y alegría que nos significa que Jesús el hijo de Dios hecho hombre nació en la tierra para liberarnos de pecado y traernos vida eterna.

El que Jesús haya venido al mundo es motivo para celebrar, porque el Dios de Israel y Dios del Universo nos regaló a su preciado hijo para cumplir el pacto con su pueblo y transformarnos a una nueva forma de vivir la fe y de relacionarnos con ese Dios al que ahora por su hijo tenemos acceso todos los hombres de la tierra seamos o no judíos.

Cuando uno recuerda el principio de esta celebración y lo profundo detrás de ella, lo banal y simple desaparece, cobra entonces sentido que todo el mundo cristiano al mismo tiempo celebre, cante, baile, se llene de luces, lo convierta en tiempo de compartir en familia y que haga de esta fiesta un momento lleno de emociones, muy semejante a la pascua con la que los hebreos recuerdan su liberación de Egipto de la mano de Moisés guiados por Dios hasta su tierra prometida, porque efectivamente esta es la nueva pascua.

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La Navidad es cierto, se ha ido alejando de esta base bíblica y de fe para caer en lo cercano a cualquier carnaval o fiesta pagana, poco a poco se quiere eliminar de la celebración al verdadero protagonista para colocar sustitutos inventados como Santa Claus o nuevas adoraciones como las ofertas, la compra, la comida, la bebida, etc… el llamado es a no dejarnos vencer por esa no nueva pero si más fuerte corriente que nos sugiere la diversión, el descanso contra la adoración genuina al Dios hecho hombre, a recordar a Jesucristo nuestro salvador y salvador del mundo como el propósito real de vida, alcanzar con él la gracia y favor del Padre, porque Jesucristo es la verdad, el camino y la vida, nadie va al padre si no es por El, así, con esa convicción la tradición de celebrar el natalicio de Jesús debe recordarse a nuestros hijos, enseñándoles la verdadera razón de esta celebración, que se unirá más tarde a la conmemoración de su muerte y crucifixión allá en la próxima semana santa.

En la fe cristiana esperamos la segunda venida de Jesús y para quienes ponen atención a los detalles hemos de recordar que justo antes de la primera venida Herodes mando matar a todos los nacidos hasta de dos años para tratar de impedir que el Rey de Reyes llegará y se cumpliera la profecía, tal parece que estamos cerca de la próxima llegada ya que el “Herodes” moderno promoviendo el aborto libre a nivel mundial, la ideología de género y todo el ataque a la familia está tratando de evitar que nuevamente la palabra se cumpla y hay ahora un tiempo de muerte, de apostasía y persecución de la iglesia, sus santos fieles y de todo aquello que siga poniendo la fe en Jesús y el Dios eterno ¿coincidencia? No creo, porque todo se ha cumplido y se cumplirá, de ahí que mantener en nuestra mente y corazón la razón de esta temporada navideña nos ubica entre lo correcto y lo que realmente tiene sentido.


Sin Jesucristo en el pesebre, nacido de una virgen no hay Navidad, no existe celebración, por ello pongamos nuestro corazón en sintonía con la palabra y vivamos la navidad con fervor y conciencia de quien espera esa nueva venida.

Que el Jesús engendrado por el Espíritu Santo, convertido en hombre para redimirnos y hacernos nacer de nuevo este en cada uno de nosotros, para que en familia recordemos la importancia de la fe, el amor y la promesa de que El estará con nosotros hasta el final de los tiempos. ¡Feliz Navidad a todos!




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