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Editorial & Opinion

Retos del próximo quinquenio: Educación y cuarta revolución

Roberto Cañas López / Acádemico, firmante de los Acuerdos de Paz

miércoles 30, enero 2019 - 12:00 am

El candidato que resulte ganador en la próxima elección tendrá que pensar cómo ejecutar una política pública que permita poner al país a la altura de los cambios tecnológicos: Asuntos como la inteligencia artificial y la transformación del mercado laboral en medio de la acelerada automatización de las industrias, el internet de las cosas, la movilidad sostenible son cambios que ya están experimentando muchos países. El Salvador no puede quedar marginado de esta tendencia mundial.

Parece ciencia ficción pero el mundo del trabajo está cambiando y va a cambiar más en los próximos 10 años. Los robots cada vez hacen más trabajos que antes solían hacer las personas. Ante esta realidad futura solo  la educación es la herramienta para que los trabajadores no queden desplazados totalmente.

Se estima que en cuatro años, los taxis de Japón serán robots y una parte importante de la logística se realizará con drones y camiones dirigidos sin conductor, prescindiendo gradualmente de miles de empleos humanos. Los recepcionistas de hotel o las cajeras de supermercado son ejemplos de los millones de empleos sustituibles por robots. Buena parte de los obreros de fabricación de la industria, de la venta en comercios, de las rutinas administrativas e, incluso, de ciertas rutinas expertas como la de analistas financieros, abogados y periodistas serán fácilmente prescindibles ante el avance de la robótica y la inteligencia artificial.

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“En Rusia un sistema de Inteligencia Artificial (IA), escucha y responde preguntas como la ubicación del cajero automático más cercano y, en el futuro, entregará información del balance de cuenta y estado de pagos. Gracias a ella, el call center, que maneja unas 20.000 llamadas al día, redujo el tiempo de operación a la mitad. Por esto, el Sberbank despidió cerca de 5.600 empleados en el segundo semestre de 2018”.

 “Las actividades más susceptibles son las que implican trabajo físico y las que se dan en ambientes predecibles, como operar maquinaria o preparar comida rápida […] La automatización tendrá un menor impacto en los empleos con interacciones sociales, donde las máquinas no pueden desempeñarse como los humanos por el momento”.


La orientación de la educación en el gobierno que surja el 3 de febrero tendrá que cambiar todo el sistema escolar con materias orientadas al cómputo, la Robótica, la Inteligencia Artificial. Es fundamental desarrollar por medio de la educación una fuerza laboral con más competencias para el análisis de datos y el pensamiento crítico.

El futuro robotizado y la economía digital apelan la necesidad de una educación que dé a los estudiantes habilidades para la solución de problemas complejos, estas son competencias que deben tener los jóvenes para estar aptos para los empleos que se desarrollarán en los próximos años.

Solo cambiando la educación se puede asegurar que nuestra población pueda aprovechar los beneficios de la Cuarta Revolución Industrial. Un país como el que hoy tenemos, donde una persona en promedio solo tiene seis años de escolarización seguirá teniendo personas que no pueden acceder a los beneficios de la era del internet de las cosas.

Es cierto que el enfoque debe ser inglés para todos, pero no es suficiente. La educación en el próximo quinquenio debe empezar por formar a los docentes para que puedan transmitir todo el conocimiento necesario y tengan la experiencia y las herramientas adecuadas para hacerlo. Los docentes deben traer a las aulas la experiencia, la práctica, las herramientas para que los estudiantes aprendan en base a problemas y enseñar haciendo y construyendo, basados en las tendencias y tecnologías actuales.

Se deben cambiar las metodologías de aprendizaje. Hay que transformar las instituciones educativas de raíz, para que puedan brindar opciones más flexibles, rápidas, prácticas y enfocadas en competencias. Hoy, el conocimiento no tiene que estar limitado a las cuatro paredes de una aula, se puede adquirir de muchas maneras, por lo que lo que importa en las escuelas es que los estudiantes puedan a aprender a aprender. La capacidad de auto-aprendizaje, de renovar en forma permanente las competencias propias, trasciende el espacio de la educación formal. Los profesionales y técnicos deben tener  las competencias que les permitan acceso al conocimiento que hoy está disponible en múltiples formas en la red por sus propios medios

Los retos que tiene la educación en los próximos cinco años no son fáciles. Es necesaria la articulación a nivel de la educación superior de la universidad, la empresa y el Estado para formar a los profesionales que necesita el país. No hay tiempo que perder.




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