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Editorial & Opinion

Sherlock Holmes no trabajaría en Interpol

Armando Rivera Bolaños/Abogado

sábado 13, octubre 2018 - 12:00 am

Hace unos 20 años atrás, comencé a escuchar relatos sobre las peripecias de una entidad policial con sede en Lyon, Francia. Así como me narraban sus formidables éxitos en la persecución y captura de criminales reclamados judicialmente de todas partes del mundo, mentalmente me trasladaba a las hazañas policiales de mi héroe infantil, Sherlock Holmes, que aparecía en las tiras cómicas de un periódico, compitiendo con Dick Tracy, otro detective, en aquellos pasados tiempos. Holmes fue creado por Sir Arthur Conan Doyle, escritor escocés, se le describía como un honesto y hábil detective, residente en Londres, en una dirección que era la misma donde residía su creador. Holmes, con su característica gorra cuadriculada, enorme lupa, largo abrigo y su infaltable pipa de tabaco picado, utilizaba el método deductivo para descubrir cualquier crimen; es decir, de varias situaciones concatenadas entre sí, él arribaba a una conclusión certera. O como nos enseñaban en la asignatura de “Lógica y Lenguaje” en la Escuela Normal Masferrer: de una o varias preposiciones particulares, se deduce una conclusión general.

Su fiel acompañante era el doctor John Watson, un médico acucioso y también muy observador hasta de los más mínimos detalles, cuando llegaban a la escena de un delito. Al encontrar una conclusión correcta, quien cerraba el caso era el mismo Holmes, con la célebre frase:” Elemental, mi querido Watson”. Como se podrá advertir, me refiero inicialmente a la llamada Policía Internacional, o Interpol, que últimamente ha estado involucrada en el ya famoso caso de corrupción imputado al expresidente Carlos Mauricio Funes Cartagena y su grupo familiar, por ahora gozando de un asilo aprobado expresamente por la cruel bidictadura nicaragüense de Daniel Ortega y Chayo Murillo.

Con la intervención de la Fiscalía General de la República, así como de peritos contables y financieros, se han logrado encontrar y establecer las suficientes evidencias y montos que el grupo Funes logró sustraer y desviar hacia cuentas propias, una suma muy considerable de dinero proveniente del tesoro público y de una partida millonaria llamada eufemísticamente en el Presupuesto General de la República como “fondos reservados”, para uso indiscriminado del presidente de la nación que, sin base legal alguna, se les ha cubierto con un falso manto de protección, que ni la Corte de Cuentas de la República, ente constitucional obligado a efectuar auditorías de los fondos nacionales, no puede hacerlo bajo ningún modo en este caso muy específico.

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Estos “fondos reservados” son de poca data, pues se dice que fueron creados durante la administración del señor Elías Antonio Saca, quien ya es reo confeso y sentenciado bajo la modalidad del proceso abreviado a varios años de prisión. Como abogado he buscado hasta con lupa de mil grados de aumento, como la que utilizaba mi héroe Sherlock Holmes, una disposición que justifique o avale esos fondos en el Código Civil, de Comercio, en la misma Constitución y…nada. Por tanto, deduzco una cosa elemental: esos “fondos reservados” son ilegales de toda ilegalidad. También Fiscalía pidió a un juez tramitar la correspondiente extradición del imputado Funes y su grupo familiar y además solicitó al Ejecutivo que arreglara lo relativo para que Interpol, con sede en Lyon, Francia, ordenara “difusión roja”, para que elementos de esa institución procedieran a capturar a los encausados antes dichos, en cualquier parte del mundo. Lo demás del rollo no lo voy a repetir. Se habló de problemas legales, de discriminaciones raciales y políticas, etcétera. Ya parecía que Howard Cotto, director de nuestra PNC, se refería a las acusaciones contra el presidente Donald Trump.

Se ha deducido, como Holmes, que aquella institución no recibió los datos en forma completa y correcta por lo cual no realizó la petición solicitada. Pero, hoy anuncia el gobierno de China Continental, país por donde viajó una delegación gubernamental salvadoreña, que el mero presidente mundial de la Interpol, el detective chino Meng Hongwei, se encuentra capturado, válgame el cielo, “por hechos de corruptela”. O sea, un probable corrupto capturando corruptos. Y ya sabemos que un chucho no come chucho y si come, no es mucho. Por cierto, en China Popular, la corrupción oficial imputada y comprobada, se pena con fusilamiento. Elemental, mi querido Watson…





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