Editorial & Opinion

Si se nos considera muertos cuando ya no late el corazón…

Sherman Calvo / Empresario

viernes 26, julio 2019 - 12:00 am

Entonces ¿Por qué razón no se nos considera vivos cuando el corazón empieza a latir? ¿Y cuándo empieza a latir? Investigadores de la «British Heart Foundation» (BHF) han concluido que el primer latido de nuestro corazón se produce tan solo a 16 días después de la concepción, tal como han asegurado dichos científicos en un comunicado. (http://www.ox.ac.uk/news/2016-10-11-first-our-three-billion-heartbeats-sooner-we-thought).

En esta investigación, publicada en la revista «eLife», los científicos estudiaron el desarrollo del corazón, usaron marcadores fluorescentes, moléculas brillantes que se unen a sustancias o tejidos, para rastrear el flujo de una sustancia fundamental en el proceso de contracción del corazón: los iones de calcio. Gracias a esto, el equipo pudo ver en qué momento los iones inducían las contracciones coordinadas de las células cardíacas, o sea, el primer latido.  Por eso es que el sonido de ese latido en el vientre materno tortura a tantos abortistas.

Paralelamente estamos enfrentando una crisis mundial de embarazo adolescente. Se calcula que solamente en América Latina de cada cinco adolescentes, tres de ellas están embarazadas, gracias en gran parte a esta campaña de proyectos de salud reproductiva. Entonces, no solamente se enferman, sino que también se embarazan. Y como ya no saben qué hacer con tanto embarazo adolescente, dan paso a leyes pro aborto. Estas leyes son graduales, empiezan vendiendo la despenalización del aborto por casos de violación, por casos de personas con problemas de salud; una vez que logran entrar con esas leyes, van ampliando. Empiezan la legalización del aborto, hasta las 14 semanas, hasta los cinco meses y en Estados Unidos terminan haciendo abortos legales hasta de nueve meses.

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Somos muchos los que creemos en la familia, y esto no tiene que ver para nada con un pensamiento religioso, porque hay personas que posiblemente van a compartir este artículo que no tienen la misma creencia en Dios, o de la manera en que yo profeso e interpreto a Dios, pero que afirmamos que hay una forma que se sostenga la humanidad, y es a través de las familias convencionales y tradicionales.

No hay nación, ni cultura que pueda sobrevivir con un crecimiento demográfico inferior al 2.5 %. Hasta el 2.3 % todavía es reversible un proceso de desplome demográfico. A partir del 2 % no hay esperanza, cualquier cultura, cualquier nación está condenada. La ideología de género va a conseguir que Europa desaparezca. En España la tasa de crecimiento demográfica es del 1.1 % porque han matado más de un millón de criaturas en el vientre de sus madres, siguiendo la supuesta salud sexual y reproductiva. Por otro lado, la tasa de crecimiento de los musulmanes en España es del 8.1 %. Usted podrá sacar conclusiones de esa simple aritmética.


La ideología de género se está imponiendo en países donde para poder recibir ayuda de instituciones internacionales, préstamos, renovación de créditos, se les exige y presiona para que admitan la misma. Muchos han confesado las presiones recibidas de organizaciones ligadas a las Naciones Unidas para admitir la ideología de género.

Demos gracias porque hay una inmensa mayoría de personas, que creemos en la familia, que supimos concebir a nuestros hijos en familias formadas de la manera que Dios manda, y la que algunos dicen que no existe, que está mal esa familia de patriarcado; sin embargo, esa es la familia que tiene hijos a los cuales otros quieren convertir, tratando de imponer en la educación un lenguaje de género inclusivo, cambiando vocales, eso no tiene nada de inclusivo, pero saben muy bien que la persona desvinculada de la familia y de su propia naturaleza, es plenamente manipulable. A quienes promueven esa agenda no les interesan las familias sanas y fuertes, sino las personas solitarias y desvinculadas.

La victoria plena de este ‘nuevo orden’ solo se puede conseguir desterrando cualquier institución intermedia entre el Estado y el individuo. Por muy pequeña que sea una nación, por muy reducido que sea su peso en el concierto internacional, no existe organización internacional que tenga derecho a imponerle la ideología de género.

Delante de nosotros tenemos el camino de la vida correcto, en el cual podamos construir para este país como para cualquier otro, sobre la base de familias equilibradas, armoniosas y fuertes, donde puedan educar a sus hijos en la verdad, en el temor de Dios, donde puedan salir buenos ciudadanos de sus familias y donde conserven la libertad y el derecho de decidir la educación.




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