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Editorial & Opinion

Soñar el futuro

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 5, diciembre 2018 - 12:00 am

La semana pasada estuvieron en el país, gracias a Fusades, BID y el Foro Económico Mundial, el expresidente de Estonia Toomas Hendrik Ilves y la experta en 4ta. revolución industrial Anne Marie Engtoft, para darnos un golpe de realidad que nos dice que El Salvador debe trabajar mucho para competir en el futuro cercano, que no es posible alcanzar los objetivos que todos queremos si no caminamos con plena conciencia de lo que el mundo necesita y de cómo éste está modificándose día con día. Será imposible para los salvadoreños mejorar nuestra calidad de vida si no comprendemos que debemos apostar todo nuestro tiempo y recurso a la educación y a la tecnología.

En las magistrales conferencias plagadas de ejemplos y experiencias internacionales, se hizo énfasis en la capacidad que tiene la tecnología para cambiar las circunstancias de la gente, la tecnología  puede modificar el que hacer de nuestros gobiernos y llevarnos a modificar incluso el mundo, como lo hicieron cuatro jóvenes estudiantes estonios que inventaron la plataforma “Skype” y transformaron la comunicación del planeta.

Se nos dijo “preparen a sus chicos en matemáticas” porque se necesita ingeniería, creatividad y mentes con lógica para resolver los problemas de la nación; la computación y la programación son herramientas que no le sirven a una mente sin imaginación, por ello es importante soñar el futuro, crear y tratar de alcanzar esos sueños para luego tener resultados exitosos en nuestra economía y desarrollo.

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El planeta no es el mismo desde hace ya cinco años y no será el mismo en los próximos cinco; nadie puede detener el avance de la 4ta. revolución industrial que traerá la mecanización y robotización de muchas tareas; desplazará a muchas personas de puestos de trabajo y obligará a cambiar procesos y manufacturas; modificará nuestros hábitos de transporte y comunicación, nuestra capacidad de comercializar y producir será mucho más sofisticado; nacerán nuevos materiales, nuevas formas de usar la materia prima, sin duda es un reto enorme para un país que tiene en promedio seis grados de educación formal y dónde solo el 15 a 20 % de la población habla inglés; un país donde la carrera de ingeniería en todas sus ramas viene a menos y las necesidades de empleo crecen.

Estonia era un país económicamente reprimido, explotado por el comunismo ruso y limitado por sus condiciones climáticas y geográficas; pero apostó por la tecnología, cambió su manera de ver y hacer las cosas apoyado en la tecnología; sus habitantes comprenden hoy el valor de estar integrado a una única base de datos gubernamental desarrollada no para el control ciudadano con visión política, sino como una herramienta de ayuda para recibir todos los servicios del estado; Estonia es hoy día el país más digitalizado del mundo, todos los trámites se hacen en línea y las relaciones con el gobierno son directas e instantáneas por medio del ID o DUI como llave para entrar al sistema; es tecnología también disponible para nosotros en este momento, la diferencias es que allá decidieron usarla, aquí no imaginamos aún una vida sin sellos y firmas en papel.


Escuchar estas conferencias sin duda es un refresco para aquellos que han muerto en sus esperanzas y un acicate para aquellos que siguen creyendo que el mundo seguirá esperándoles; el reto está planteado, queramos o no, el mundo está girando y hay muchos que están aprovechando el momento y la tecnología, pero otros nos quedamos al lamento y la exigencia, cuando ya hay mucho por resolver en nuestras propias manos. El Salvador ya tiene acceso a estas mismas soluciones; tenemos un país pequeño para saturarlo de internet; más de seis millones de celulares de los cuales el 50 % o más son aparatos inteligentes; podemos saturar hasta el último rincón de energía eléctrica; somos un país con necesidades, por ende con oportunidades; tenemos hambre de crecimiento, por ende hay ganas disponibles para movernos hacia los objetivos; pero no podemos seguir esperando que la transformación venga de unos cuantos, porque es cada uno quien debe tomar el reto, porque el reto es conquistar el mundo y no hay límites.

Gracias a Fusades por tan excelente oportunidad de acercarnos a aquellas mentes que promueven la transformación positiva, las mentes que reconocen la oportunidad y la aprovechan, porque ellos son los que soñaron el futuro y nos heredaron el presente ¿Y tú que sueñas?




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