Editorial & Opinion

¿Tendrá alguna nueva idea?

Carlos Alvarenga Arias / Abogado y MAE

jueves 24, enero 2019 - 12:00 am

La muerte de los policías -cobarde, alevosa, baleados en sus espaldas-, me hace recordar un discurso que mucho tiempo dije durante años en estas páginas. Un discurso que fue como gritar en el desierto: solo, sin eco, al vacío, tanto así que dejé de insistir.

Y no solo al ver la muerte de los agentes, de nuestros policías, de los que son nuestros guardianes, sino también al ver que nuestro país dejó de ser una nación, un Estado, para convertirse en un mar en tormentas. No es un país fallido, ¡es un territorio atormentado! Y no sabemos cuándo amainará.

Ese discurso se centraba (y ahora con más razón ante la contundente evidencia) que esto es una guerra, ¡sí!, no la convencional entre dos naciones, o entre facciones bien definidas y determinadas de ciudadanos de un mismo país como las guerras civiles. ¡No!, me refiero a una guerra de toda la estructura de un Estado contra el crimen organizado y las pandillas, que no buscan llegar al poder, sentarse en la silla presidencial y desde allí gobernar dirigiendo un país hacia unas metas definidas por la ideología o por los intereses particulares siempre mezquinos, siempre cortoplacistas, sino que buscan, como sanguijuelas, como parásitos (muy peligrosos y dañinos, por cierto), aprovecharse de los mecanismos, de la economía, de las fuentes de producción de riquezas de una nación, tanto de lo público como de lo privado, y como una sarna que se extiende carcomiendo el tejido sano, se va expandiendo en toda el territorio de la nación tiñendo las instituciones mediante la conquista o sometimiento de sus funcionarios, llegando incluso a manejarlas a voluntad, sin inmiscuirse en ellas o poniendo incluso a sus miembros como funcionarios, como ejecutivos, como dueños; expansión que también se materializa con el reclutamiento voluntario o forzoso de nuevos miembros que llegan a formar una organización sorprendente (y por sorprendente no quiero decir admirable), que se extiende y gobierna territorios completos del país. Todo eso sin inmiscuirse en política, sin aspirar a cargos, sin llegar a dirigir al país formalmente.

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La diferencia entre crimen organizado y pandillas, es la que hay entre narcos y traficantes y las maras, pero con la maldita Tregua del prófugo Funes, éstos se mezclaron, aunque aún hay diferencias en el país. No obstante, las maras se están convirtiendo en empresarios, y eso ya es casi la etapa final de la conquista de El Salvador.

Nuevas Ideas acaba de demostrar que es un plagio total de demagogia y populismo, y con lo de su bendito plan de gobierno (así en minúsculas), peor aún. Cuando me enteré por los medios que ese plancillo es una chuleta (copia según los españoles) de ideas de otros, me pregunté a mí mismo: “¿Tendrá realmente alguna nueva idea este señor?”. Y yo mismo me contesto: “¡Qué va! Es más de lo mismo”, eso sí, que con técnicas de mercadeo bárbaras y aprovechando la era del espectáculo y las redes sociales. En eso sí que se faja este hombre.


En lo que se refiere a la delincuencia, no tiene ninguna idea que sea diferente a lo que hemos visto. No veo que pueda afrontar ni lejanamente el fenómeno de la violencia en uno de sus pilares más urgentes e importantes: el combate directo. Para este combate directo se requiere mente fría, corazón helado, manos muy calientes, porque es de empuñar el arma y enfrentar a estos delincuentes. Entonces hablamos de aprovechar el impuesto de guerra que se está cobrando a la gente. Saberlo distribuir a las entidades encargadas de la investigación, de inteligencia policial, fiscales, jueces especiales y demás. Se requiere una constante persecución hasta dar con toda esta gente dañina, perniciosa, monstruosa, nefasta que nos está jodiendo a todos, y en este momento aciago, a nuestros policías.

Concomitante a ello están los otros pilares: prevención y rehabilitación (cuando sea posible), pero el hoy urge el combate.

¡Sí se puede!, otros lo han logrado, y yo me pregunto, ¿por qué nosotros no podemos cambiar el curso de la historia? Y yo solo me contesto: Porque si gana Nayib Bukele, cosa que las encuestas gritan que sí lo hará, este tipo no tiene ninguna nueva idea de cómo hacerlo.




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