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Nacionales

Tráfico: El drama diario alterado por una protesta

Roxana Lemus

sábado 2, marzo 2019 - 12:00 am

Con lazos y barriles vacíos, los habitantes de la comunidad Santa Gertrudis protestaron por la falta de agua pota-ble. / DEM

Habitantes de la comunidad Santa Gertrudis, municipio de San Martín, decidieron pronunciarse ayer ante la falta del servicio de agua durante cinco meses. Con barriles y lazos, y completamente indignados ante la carencia del líquido, los pobladores cerraron por la mañana el paso vehicular en el kilómetro 15 de la carretera Panamericana, generando un caos vial que salpicó a otras arterias.

“Que se manifiesten está bueno, pero que lo hagan en horas que no joden a la gente”, me dijo un pasajero de la ruta 145 que se encontraba a mi lado.

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El humo, el ruido, las ofensas de motoristas y cobradores, los cruces indebidos, el tercer carril que algunos hacen, y la forma imprudente en la que muchos conductores se incorporan a las calles, hacen que llegar a la capital sea un caos diario, pero la vorágine es mayor cuando hay una protesta.

Al llegar a la zona que se encontraba cerrada, el motorista del autobús en el cual viajaba decidió dar la vuelta y buscar la autopista para llegar a San Bartolo, en Ilopango, pero el congestionamiento en la zona era más grande que en la Panamericana.


El motorista decidió continuar sobre la autopista con destino a Soyapango, pero más adelante retornó hacia San Bartolo. La decisión afloró la indignación de los pasajeros, que no esperaron mucho para proferirle ofensas.

“Bien pasmado este motorista. Allí al menos íbamos avanzando”, dijo uno de los más cautos, mientras otros preguntaban a sus parejas la hora del laboratorio en la universidad o sus compromisos.

Después de 38 minutos el bus llegó por fin al bulevar del Ejército. El carril hacia San Salvador circulaba sin mayor problema, hasta que un autobús de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) usó uno de los carriles en sentido contrario. En tanto, los vehículos que se dirigían hacia el oriente estaban completamente parados; el kilómetro 15 de la carretera Panamericana continuaba cerrado en ambos sentidos.

Desde la iglesia Luz del Mundo, en San Martín, hasta el centro de Readaptación para Mujeres (conocido como “cárcel de mujeres”), en Ilopango, no circulaba un solo vehículo con rumbo al oriente.

Un poco más de dos horas después de haber abordado la unidad de transporte y luego de haber visto al último vehículo en el carril de poniente a oriente integrarse al congestionamiento, le dijo un pasajero a otro: “¿Puede imaginar, usted, todo lo que una protesta hace?”.




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