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Editorial & Opinion

Transición y el capital político de Nayib Bukele

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

miércoles 13, febrero 2019 - 12:00 am

El domingo 10 de febrero, se cumplió una semana del triunfo de Nayib. 107 días le faltan para que sea investido como presidente de la República. Ganó la presidencia con el apoyo del 53.10 % de los salvadoreños que votaron en la elección el  3 de febrero pasado. Fue una victoria contundente.

Bukele es poseedor de un enorme capital político, tiene mucha popularidad y aceptación. Su victoria fue categórica, cambió el mapa político del país, sacó más votos que todos sus adversarios juntos. Hoy en el escenario actual la pregunta es ¿Nayib aumentará o disminuirá su capital político en la transición? El capital político no se puede congelar en la refrigeradora y utilizarlo hasta en junio: puede aumentar o disminuir, todo dependerá de la conducta de Bukele, en los meses que le faltan para el 1 de junio.

En El Salvador no existe un método definido para hacer la transición gubernamental, las disposiciones para la entrega-recepción de dependencias públicas deberán establecerse cuando se reúnan las comisiones y aprueben una metodología para  hacer su trabajo que debe ser rápido, de manera ordenada y transparente para beneficio de todos.

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¿Cuál será el efecto presidente electo en la vida nacional? Por el bien del país todos esperamos que sea positivo: las encuestas que se hagan a 100 días del triunfo electoral nos dirán si se mantiene o no la buena imagen que Nayib Bukele obtuvo en las elecciones.

La lista de aspectos que debe tratar el nuevo gobierno no se han hecho esperar para el Arzobispo de San Salvador. El nuevo presidente debe considerar en su agenda de trabajo, la  solución de cinco temas “urgentes”: Agua, pensiones, impuestos, salario mínimo, exclusión social. Para José Luis Escobar Alas todo sumado haría que se solucione la violencia.


Organizaciones sociales tampoco se han quedado atrás y plantean al presidente entrante la necesidad de enfrentar problemas claves de país, como contar con una política fiscal que resuelva la crisis de las finanzas públicas. Desarrollar una política económica que saque al país de la trampa de bajo crecimiento de la economía en la que se encuentra en los últimos 20 años; medidas que disminuyan el desempleo y subempleo; acciones efectivas para enfrentar la violencia y la delincuencia; lograr salud y educación de calidad; reformar el sistema de pensiones; enfrentar crisis ambiental y relaciones internacionales no alineadas.

En este período, a lo mejor podría funcionar que el presidente entrante organizara consultas ciudadanas, como una manera de involucrar a los salvadoreños en la toma de decisiones sobre temas específicos; incluso uno de los voceros del presidente electo ha ido más lejos, habla de implementar que cada ministerio, tenga un consejo ciudadano.

Sin lugar a dudas el primer paso que tiene que hacer Bukele es quitarse el traje de candidato en campaña y ponerse el de presidente electo, aunque la credencial que lo acredita como tal la reciba hasta el viernes a las 10:00 a.m. en Cifco.

La clave del éxito en la transición y en todo el periodo presidencial de Bukele será construir gobernabilidad y cumplir sus promesas electorales. No es cierto que el hecho que el presidente electo no tenga diputados en la Asamblea Legislativa sea el problema principal. Si Nayib propone Acuerdos de Nación resuelve el problema. El desafío para Nayib Bukele es convertirse en interlocutor válido para lograr un acuerdo entre Gobierno, ciudadanía, otros Órganos del Estado, partidos políticos, universidades, organizaciones de la sociedad civil, gremios empresariales, cooperativas, sindicatos, iglesias y dar seguimiento a los acuerdos, cuya responsabilidad podría asignar al gabinete económico.

Un contexto de polarización es desgastante. Las diferencias son saludables en una democracia, pero otra cosa son los insultos, injurias, que llevan al camino de una confrontación peligrosa. Democracia es saber escuchar y no imponer. Un buen gobierno nos conviene a todos. La elección ya está ganada. En este periodo de transición más temprano que tarde el nuevo presidente tendrá que sentarse a conversar con los que mantuvo una confrontación en la campaña.

Hoy toca sacar adelante al país. Es necesario pasar la página de la polarización que dejó esta campaña. El presidente electo debe trabajar con todos: los que votaron por él,  los que no lo hicieron, los que anularon el voto, los que se quedaron en su casa y para toda la población salvadoreña del interior del país y de todo el mundo.




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