Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Tregua navideña

Roberto Cañas López / Académico, firmante de los Acuerdos de Paz

miércoles 12, diciembre 2018 - 12:00 am

Hablar de tregua en El Salvador no es gracia, fue una experiencia infortunada, el primer gobierno del FMLN negoció de forma oculta un pactow3e con pandillas. Esa negociación de 2012 fue conocida como la tregua, donde se permitieron beneficios carcelarios, con muchos excesos a cambio de la reducción de asesinatos. No es objeto de este artículo hablar de la tregua salvadoreña. No es un aspecto de grata recordación.

En Costa Rica hay tregua, pero electoral. Es una tregua de la campaña, establecida en el código electoral costarricense, inicia el 15 de diciembre y finaliza el 1 de enero. Durante dicha tregua los partidos políticos no pueden publicar espacios pagados en prensa escrita, radio, televisión e internet y tampoco celebrar reuniones o mitines en zonas públicas.

Es una época donde la discusión política no cesa porque la noticia electoral en los medios escritos y radiales no para y se pueden hacer eventos electorales en locales cerrados y la campaña en redes sociales se sigue desarrollando.

publicidad

Como suele suceder, en la última elección presidencial en Costa Rica los partidos en contienda organizaron actos proselitistas prohibidos por la tregua electoral y después se acusaron mutuamente de violación a la misma. Habría que ver si ganaron más votos en la tregua.

Una tregua electoral navideña le caería bien a El Salvador, el país necesita que se le baje el volumen, a la confrontación política. La navidad es una celebración familiar y una época de descanso. En las festividades de fin de año, hay otro estado de ánimo, en la población. Los ciudadanos están en modo fiesta. No están pensando en política, tienen la cabeza en otro lado y ganar votos en navidad es casi misión imposible. Es un reto a la imaginación de los equipos que dirigen la campaña de los candidatos.


La campaña está en la recta final, cuando las empresas y el gobierno, entreguen el aguinaldo y comiencen las fiestas de despedida de fin de año en las oficinas, los candidatos caerán mal, si continúan con la confrontación.

Ojalá que los candidatos no salgan en un spot a la par de un nacimiento navideño, esto es más de lo mismo y peor, si los partidos continúan con la costumbre de organizar las llamadas “fiestas navideñas” donde hay quiebra de piñatas y reparto de juguetes. Es seguro que los vecinos de las colonias asistirán a todas las fiestas que desarrollen los partidos, aceptarán los juguetes que regalen todos  los candidatos y a lo mejor terminarán quedándose en su casa el día de la votación.

En este momento de la campaña, la lucha por el voto indeciso es lo más importante y los partidos lo saben. Son las personas que responden: que el voto es secreto, que no saben,  no responden, por quien van a votar o manifiestan que anularán el voto cuando se les pregunta: Si las elecciones presidenciales fueran este domingo, ¿por cuál partido o coalición votaría? Estos ciudadanos pueden cambiar de opinión e inclinar la balanza a favor de un candidato y hacer que triunfe en la elección. Ganar votos indecisos es el nombre del juego.

Lamentablemente, la campaña electoral ha sido poco profunda. Los candidatos se han enfrascado en discusiones que, pese a ser significativas en algunos temas, poco ayudan a combatir las amenazas que se ciernen sobre el país y no entusiasman ni al voto duro y mucho menos a los indecisos.

Existe una gran incertidumbre sobre el rumbo que tomará El Salvador no sólo en el siguiente gobierno, sino en el largo plazo. Sin embargo, lo único que es posible asegurar hasta el momento es que los siguientes días de campaña, y los posteriores al 3 de febrero de 2019 serán cruciales para definir la estabilidad política, económica y social; y con esto, el futuro democrático del país.

Los salvadoreños deberíamos enviar cartas a los candidatos con sugerencias de propósitos de año nuevo, pedirles que se comprometan a realizar una campaña de altura y que abandonen la confrontación estéril. Confundir una campaña electoral con una guerra mediática en contra del adversario, no trae resultados favorables, con ello lo que pueden lograr es cansar más a los votantes.

Los candidatos deberían entender cuál es el estado de ánimo de la gente en cada momento: si está enojada, escéptica, indignada, conocer cuáles son sus problemas y necesidades. Eso es, lo que les permitirá, construir ofertas electorales más creíbles.

Los candidatos no deben esperar al año nuevo para empezar a decirle al país  cuales son las soluciones que tienen para resolver los problemas nacionales: Delincuencia, falta de empleo, malos hospitales sin medicinas, educación pública de mala calidad.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN

Conmemoración de Acuerdos de Paz y recta final de elecciones

Ojalá que al terminar la campaña presidencial, el nuevo mandatario se ocupe de convocar a la naci...

MÁS INFORMACIÓN
¿Seremos un país viable?

Al nuevo jefe del ejecutivo, le tocará crear un conjunto de condiciones que le den estabilidad al p...

MÁS INFORMACIÓN
Perspectivas 2019

Comenzó el año, es hora de volver a la realidad, lo importante es poner todas las …

MÁS INFORMACIÓN


Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.