Editorial & Opinion

Un candidato sin partido

Francisco José Fermán / Abogado

sábado 26, enero 2019 - 12:00 am

La campaña presidencial 2019-2024 se caracteriza por hechos inéditos, Nayib Bukele fue expulsado del FMLN, lo cual fragmenta la izquierda; el FMLN tomó esa decisión para proteger al partido poniendo en riesgo la candidatura presidencial y el tercer período en el gobierno, de lo contrario el FMLN hubiera sido reducido a la mínima expresión, incluso habrían tenido que aceptar el liderazgo de Nayib Bukele y quien hubiera desplazado a la cúpula del FMLN.

Ante tales circunstancias, luego de lo sucedido con el CD, Nayib Bukele, se vio en la necesidad de inscribirse en GANA a pesar de no tener la misma ideología, sino únicamente para cumplir con el requisito constitucional, de estar inscrito en un partido político.

Nayib Bukele no cuenta con estructuras de poder, alcaldes y diputados, que lo protejan y que impulsen sus acciones políticas. Su campaña electoral la ha realizado a través de las redes sociales, sin tener interrelación con la gente, sin presencia territorial, considerando que el votante le da importancia a la figura del candidato, para escuchar sus propuestas.

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Aun cuando las encuestas lo colocan en una buena posición, no reflejan la realidad, porque en la ejecución de las mismas no cumplen con sus objetivos. Por otra parte, Nayib Bukele ha denunciado maniobras de fraude de parte del Tribunal Supremo Electoral, lo cual no es políticamente correcto, por la vigilancia que la misma gente desarrolla, así mismo los partidos políticos por medio de sus representantes en las juntas receptoras de votos, además forman parte de los organismos de vigilancia y control del Tribunal Supremo Electoral; también se cuenta con la presencia de observadores internacionales y además el registro y conteo de los votos que se realiza de forma digital, habiendo respaldo de documentos.

La clave de la democracia es el debate. El silencio ofende, desnaturaliza la esencia de la política. Un candidato presidencial que no asiste al debate, después de aceptar debatir, es visto con desconfianza, se percibe que es hueco en el fondo, porque se compromete a participar y no cumple, porque se mueve en la inercia del poder de una manera contraria, al no ser portador del mismo. El lugar del debate es donde las ideas se deben exponer, para obtener beneficios a favor de la nación.


El derecho que tienen los ciudadanos de conocer de parte de los candidatos su pensamiento político, propuestas, y la manera de ejercer el poder prevalecen sobre las estrategias de campaña del candidato que no asiste bajo el argumento que tiene un buen ranking y por consiguiente no necesita debatir, razón por la cual sustraerse a debatir es percibido por los ciudadanos como carencia de preparación y que por lo consiguiente se enfrenta con la sociedad al no asistir al debate.

Por lo tanto, no hay excusa válida ni explicación lógica que justifique sustraerse al debate. La estrategia de Nayib Bukele de hacerse la víctima, atacando a los partidos ARENA y FMLN, no ha tenido un resultado positivo porque a medida que ha transcurrido el tiempo, se ha ido descubriendo que Nayib Bukele maneja infundios que se despliegan en la esencia misma del poder adonde no encaja la estrategia de considerarse víctima por las críticas que se le aplican y que se va descubriendo el temor a que los ciudadanos conozcan su pensamiento y que con eso pierda apoyo.




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