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Editorial & Opinion

Un gabinete con hombres y mujeres útiles

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 12, febrero 2019 - 12:00 am

Independientemente de si votamos o no por él, a partir del 1 de junio próximo el presidente de todos los salvadoreños será Nayib Armando Bukele Ortez, quien tendrá cinco años para cumplir sus promesas y hacer un buen gobierno que beneficie a todos.

Bukele tiene un poco más de tres meses para organizar un gabinete de gobierno con hombres y mujeres probas, capaces y con criterio de estadistas. El país necesita funcionarios y servidores públicos que contribuyan a mejorar las condiciones de todos los salvadoreños. Funcionarios que sean capaces de construir desarrollo y que detesten todo tipo de corrupción. Necesitamos un gobierno transparente y participativo, que allá por 2024 cuando concluyan su período, la patria los extrañe y no sean objeto de persecuciones judiciales para que paguen por sus acciones ilícitas.

La fórmula 7-H indica que los ministros, viceministros, secretarios y presidentes de autónomas deben ser líderes históricos (que dejen un legado y trasciendan con sus obras), humanos (que se identifiquen con las necesidades y las soluciones de los problemas  de los demás), honorables (que sean personas de palabra que cumplen sus promesas), honrados (íntegros, justos y rectos en sus hechos), honestos (decentes, recatados y razonables), humildes (que no ostenten sus virtudes ni se aprovechen de su cargo) y con humor (que hagan su trabajo con alegría y dedicación, sabiendo que están sirviendo a la nación).

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Ahora que Bukele es el presidente electo, seguramente habrá muchos que se acercarán a él con la finalidad de sacar provecho particular, pero Bukele debe tener la sapiencia para saber diferenciar entre quienes lo hacen como una manera de contribución a la patria, sin más interés que el colectivo, y quienes son especies de veletas, moviéndose hacia donde el viento los arrastra.

Para escoger a sus ministros, viceministros, secretarios, presidentes de autónomas, directores y otros cargos importantes dentro de su gabinete, Bukele tiene a miles de talentos que seguramente querrán aportar de manera desinteresada, sabiendo que no habrá sobresueldos ni privilegios extra más que los establecidos legalmente. El presidente electo ha dicho que en su gabinete habrá cabida para especialistas en las áreas, sin importar la afinidad política, pues se requiere de técnicos expertos y no de ideólogos partidarios. En principio suena bien la intención de Bukele, sobre todo porque afirma que será un gobierno para el pueblo, construido por el pueblo. Desde luego, esto último debe entenderse en el sentido estricto que los perfiles de los futuros funcionarios saldrán de propuestas idóneas, en donde el presidente electo escogerá a los más capaces. Fuera nepotismo, clientelismo, partidarismo y arribismo.


La fórmula de las vocales sostiene que un buen líder debe ser amigable (generar confianza), ecuánime (mostrar equilibrio en sus decisiones) inteligente (en los aspectos analíticos y emocionales), organizado (responsable y disciplinado) y útil (servidor y visionario). Bajo esta fórmula es la utilidad el punto más importante, pues alguien puede ser amigable, ecuánime, inteligente y organizado, pero si no es de utilidad, entonces no es funcionable. Todos los que estén al frente de secretarías, ministerios, autónomas e instituciones gubernamentales deben ser ante todo, personas útiles.

Un ministro no necesariamente debe ser alguien lleno de títulos universitarios o largas trayectorias políticas. Allende, ha habido ministros sin títulos académicos que han cumplido con eficiencia y otros con doctorados y especialidades que demostraron que lo suyo no era servir a la nación. Un título no da ni conciencia ni valores, solo conocimientos que no necesariamente pueden ser usados para hacer el bien.

Si los ministros se equivocan, pues falla el presidente; por eso la importancia de saberlos escoger. Los salvadoreños tenemos que confiar en que Bukele sabrá escoger a su gabinete de gobierno y a sus colaboradores más cercanos. Asimismo, debemos confiar en que los partidos opositores tendrán la virtud de hacer una oposición responsable y apoyar al presidente cuando sus proyectos beneficien a la nación, y frenar cualquier proyecto que afecte los intereses presentes y futuros de la población. Bukele, nos guste o no nos guste, ya pronto será el presidente de todos los salvadoreños.

Tenemos que darle un voto de confianza y exigir a la clase política que lo acompañe en su gestión haciendo una oposición crítica, visionaria y responsable, donde el gran ganador seamos los salvadoreños que anhelamos paz, seguridad, mejores condiciones económicas, infraestructura de desarrollo, transparencia y un gobierno que funcione y que realmente nos represente a todos.




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