Editorial & Opinion

Un país demasiado ingenuo

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 17, septiembre 2019 - 12:00 am

Somos un país donde muchos pecamos de ingenuos y somos víctimas de quienes “se pasan de listos”.  Creemos en las noticias falsas que se difunden en las redes sociales o en los rumores que se difunden con suma facilidad de manera distorsionada. No analizamos y creemos ingenuamente en falsas promesas, en la palabra de “líderes perversos” y en teorías conspirativas alejadas de la realidad.

La semana pasada un juzgado capitalino mandó a instrucción con detención al exdiputado Erick Ernesto Campos quien fue legislador desde 2009 hasta 2015 y ordenó instrucción con medidas a otros que supuestamente eran cómplices del “expadre de la patria”, quien ya guardaba prisión por otros delitos. El diputado y Oscar Ernesto Rivas (prófugo) supuestamente habían formado una empresa para engañar a cientos de personas a quienes ofrecía visas canadienses para ir a trabajar en labores agrícolas en ese país norteamericano, donde “ganarían salarios mensuales que oscilaban entre 5 mil y 6 mil dólares al mes.

Cada uno de los interesados debería cancelar hasta 2 mil dólares para el proceso. Según la acusación de la Fiscalía, son cientos de víctimas, especialmente de la zona oriental del país, quienes desde 2015 y motivados por la necesidad, fueron estafados de manera ingenua por la red. Esto muy a pesar de que las autoridades salvadoreñas y la embajada canadiense informaban a la ciudadanía que no se dejara engañar.

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La verdad es que para obtener visas mexicanas, estadounidenses o canadienses o de otro país no hay contacto que valga, mucho menos una recomendación o una “asesoría”. Es el análisis del consulado de cada país el que determina si la persona que solicita la visa recibe  el aval o es rechazada. Nadie le puede dar una recomendación o interceder por dicho documento migratorio. En todo caso, es el Gobierno de El Salvador el que puede firmar convenios con otros Estados para otorgar visas especiales, pero asimismo es el Gobierno el que informa de manera oficial y da las direcciones para el proceso, pero en última instancias son los países otorgantes de la visa los que decide los requisitos y finalmente  a quiénes se las dan.

En las redes sociales y en algunos medios de comunicación convencional hay muchas empresas de asesoría que se anuncian, ilusionado a sus clientes que pagan cuotas onerosas solo por llenar electrónicamente las solicitudes.


Algunas de estas oficinas (aunque cobran muy caro) actúan en el marco de la ley, pero muchas solo engañan a sus clientes. Los salvadoreños debemos saber que obtener visas es un trámite particularmente individual, así como otras actividades, por ejemplo tramitar la renovación de las tarjetas de circulación o renovación de licencias de conducir.   Cuando una persona llega a Sertracen para hacer algunos trámites como renovar licencias, retirar placas o refrendar tarjetas de circulación, son acosadas por muchos tramitadores que pretenden engañarlos y a veces lo logran, pese a que dicha institución les advierte que todo trámite es personal y sin mayor burocracia. Al hijo de un empleado judicial le cobraron 35 dólares por el examen visual en una de las galeras en los contornos de Sertracen, cuando dentro de la oficina el costo es $3.39 dólares.

En las fronteras no hay necesidad de pagar a tramitadores, pues todo es personal. Igual en Aduanas, Hacienda y en muchas instituciones más. Lo mismo sucede en el ámbito judicial donde hay imputados por delitos o faltas menores que no necesitan abogados, pero son engañados por estos profesionales que les cobran sumas onerosas. Para el caso, un conductor temerario no requiere abogado, porque la legislación nacional ordena medidas sustitutivas a la detención, pero he conocido casos de abogados que les cobran hasta mil dólares o más a estas personas.

En un caso reciente, la víctima de un conductor acusado de lesiones culposas exigía 600 dólares de indemnización por los daños, pero éste se dejó engatusar por un abogado a quien le pagó 500 dólares para que lo defendiera en la audiencia inicial. Terminó pagando los 500 dólares a la víctima. A veces somos demasiados ingenuos. Hay quienes todavía son engañados con las “barras de oro”, los billetes de lotería premiados, el fin del mundo, las promesas de los políticos, los préstamos de los agiotistas, las falsas noticias (fake news), por los que pasan por  “honorables”, las promesas de visa fáciles, los planes de los federativos de fútbol y por muchas tácticas de quienes se pasan de listos. Dejemos de ser ingenuos.




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