Editorial & Opinion

Y el agua cuando…

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

martes 28, enero 2020 - 12:00 am

La reciente crisis originada por la turbia fetidez y contaminación del agua “potable”, procesada y distribuida por Anda en el gran San Salvador, causó mucha indignación, generando espontáneas protestas, agrios comentarios y fundadas críticas que inundaron las redes sociales, una cancha en la que acólitos gubernamentales no aceptan el menor señalamiento.

El malestar se fundamenta en la incompetencia sobre la calidad y cobertura del servicio de agua potable. La crisis se agravó ante el chocante desdén, falta de seriedad y ofensivas bromas vertidas en medios de comunicación de los funcionarios a cargo; aunque, en el fondo, ha sido la improvisación y nuevamente la falta de transparencia al ocultar información pública. Además, profundizaron el enojo, las opiniones contradictorias de los personeros del gabinete, así como la tardía e incompleta respuesta del Presidente.

Estos hechos provocaron la que se considera primera derrota política y mediática del gobierno del presidente Bukele y coincide con la presentación de sendas mediciones de opinión publica evaluando los primeros seis meses de gestión gubernamental que reflejan el malestar ciudadano por el estancamiento económico, falta de empleo, alto costo de la vida, así como el injustificable e incontrolado precio del frijol, que se disparó de $0.60 centavos, hasta $1.20 y $1.60, en dependencia de la variedad, fracaso atribuido al ministro de Agricultura por falta de controles. La crisis tiende a profundizarse por sendos recortes presupuestarios en programas sociales. Estas mediciones muestran un techo en el crecimiento de la amplia simpatía gozada por el gobernante,  marcando por primera vez un descenso de su credibilidad.

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La crisis del agua es la descarnada crónica de complejos problemas estructurales que constituyen una responsabilidad gubernamental que ameritan la participación del Estado en su conjunto, y por lo tanto nos incumbe y afecta a todos. Son incompletas las explicaciones sobre la contaminación del agua; de acuerdo a expertos, este problema podría atribuirse a los despidos de personal calificado y experimentado de Anda, ejecutados en los primeros seis meses por este gobierno; asimismo, a la falta de planeación y dirección efectiva de los programas de limpieza y mantenimiento de los sistemas de captación, procesamiento y distribución del agua, que pudieron generar la proliferación de contaminantes, sean algas u otros residuos. En todo caso, un manejo transparente de la crisis obligaba a convocar a los departamentos de química de las diferentes universidades, a fin de contar con una opinión técnica calificada, independiente, creíble, sobre las causas de la contaminación, y las graves consecuencias atribuidas al uso de Sulfato de Cobre.

La crisis hídrica no es un problema aislado, es parte de los retos del cambio climático y el calentamiento global, sobre todo, en un estrecho territorio densamente poblado, deforestado y contaminado como el nuestro, que sufre los efectos de recurrentes sequías que afectan la productividad; ciclos de inundaciones por lluvias torrenciales con un fluvial del que el 86 % se pierde en el mar. Carecemos del consenso de un modelo de desarrollo que conlleve  un plan de ordenamiento territorial sostenible y sustentable. Al igual que en otras latitudes, la falta de agua pronto puede cobrar un mayor nivel de conflictividad política y social, por la disputa de este vital líquido.


Gran parte del volumen del agua es utilizado en riegos, industria, comercio y servicios como decenas de miles de “Car Wash”, sin mayores regulaciones y controles; esto deja en severa desventaja el consumo humano. Para enfrentar esta situación se han organizado más de 2300 Juntas Comunitarias de Agua y Comités de Cuencas, además del Foro del Agua, del que forma parte una amplia red de organizaciones ambientalistas especializadas, que se han dado a la tarea de investigar, concientizar, organizar, movilizándose para enfrentar la crisis como un asunto de vida o muerte.

En el gobierno del expresidente Sánchez Cerén se estableció el Consejo Nacional de Sustentabilidad Ambiental y Vulnerabilidad, espacio al que concurrían todas las instituciones del Estado afines al tema, fuerzas políticas, empresa privada, ONG, así como cooperación internacional; también se dio inicio a la construcción de políticas y acciones concertadas para el corto, mediano y largo plazo; lamentablemente este Consejo fue desmontado por el nuevo gobierno, decisión que el presidente Bukele debiera reconsiderar ante la complejidad de semejante problema, y bajo ese, u otro mecanismo, se abra un espacio de concertación para abordar la crisis del agua, pues esto apenas empieza.




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