Editorial & Opinion

Yo abuso…por medio del indebido proceso

Julio Palacios / Politólogo Académico

viernes 8, noviembre 2019 - 12:00 am

Esta es parte de la entrevista médica que es usual en los “Maniseros” locales de El Salvador. Llovía afuera del pabellón sanitario cuando me visitó en el Hospital Midriático el galeno de marras que era loco pasivo y político arribista de bocaza conocida; él logro acertar en el diagnóstico que ya mi abuela y la suya, desde tiempos pretéritos habían acertado calificar que mi tipología psicodélica, se podía definir y explicar viéndome al rostro sin necesidad de pruebas periciales, documentales, procesales y reportes de la policía que me buscaban para confinarme en el hospital psiquiátrico de Mariona, del que estoy exento por mi condición de empleado judicial público y privado.

En otra sala no muy sanitaria ocurría una audiencia semi publica y casi a escondidas…he aquí lo que se dijo y ocurrió…Lo actuado por este cretino no es delito, es una falta sentenció el jurisconsulto…el torvo depredador increpó al eximio jurisconsulto… “¡Pero señor juez de la opinión pública!, yo soy el delincuente que abusó por la permisibilidad del sistema. Me he servido de las circunstancias porque siendo un empleado judicial tengo poder sobre cualquier ciudadano y lo digo y les recuerdo la sentencia popular ya conocida…! Vos no sabés con quién te estás metiendo ¡soy el abogado de la policía, de la guardia, de la sic, del estado mayor del ejército y de los demás etcéteras…”

Puchica dijo el periodista ausente de la audiencia…esa sentencia está aún en la conciencia colectiva de la majada desde tiempos de las guerra civil salvadoreña, y de los acuerdos de cesar los tiros, y hacer una Constitución de papel pintado a la medida de los patrocinadores nacionales y extranjeros..

publicidad

El depredador sexual que tiene conciencia de su condición inmoral, ha vencido la línea de lo contencioso moral o ético con la que fue parido al nacer pero que perdió como su virginidad en esos caminos de las calles urbanas o rurales. La discutida caricatura de la tipología del delincuente entre otras explica qué, el hombre o mujer respeta el círculo familiar como única línea de contención ante los deseos, los desvaríos, los vicios, las delicias del pecado y la ignominia de los que hace, si este o esta persona rebasa y salta la línea de la moral familiar si es que tuvo alguna, no respetara ninguna norma, leyes, preceptos, cánones o reglas de la sana convivencia…en una palabra le vale. Pero cabe preguntar…qué hay de trasfondo en ese mundo que no es el de Susy Bum. Los poderosos con poder de dinero y político…visitan los tugurios y las zonas periféricas de las ciudades en busca de saciar sus apetitos lascivos como hombres, como mujeres o como travestis.

La trágica telenovela pasional tiene un fondo que aún no se discute…¿a quién visitaba el cretino pedófilo?, ¿era acaso la cita clandestina del poderoso que bebe el néctar de sus vicios en los arrabales de la ciudad?, como en casi todas las urbes urbanas y rurales, o es un perro solitario que busca seguir en la jodarria alcohólica de ese día, visitando a una amante que tiene hijas o hijos y que por su condición de pobre y sostenida ocasionalmente no será capaz  de denunciar al bestia que la mantiene y que tiene poder político judicial…por ser alguien que puede decir…Yo abuso, Yo pago favores, Yo tengo el poder, Yo cobro las sentencias, Yo soy como Hitman, Yo, Yo y Yo….y sigue en su demencia, hasta la próxima audiencia. ¡Ajá! Picarones.





RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.