Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Abuso o desfachatez

Dr. Mauricio E. Colorado / Abogado

lunes 27, noviembre 2017 - 12:00 am

Ha circulado en los medios noticiosos la visita de un Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que según versiones diferentes y contradictorias, ha cuestionado su conducta sobre dos temas que a los salvadoreños nos preocupan grandemente. El cuestionado visitante ha presentado a nuestro Gobierno  dos propuestas sobre temas delicadísimos.

La primera, trata sobre el tema del aborto, sugiriendo -si acaso no ordenando- que se reforme la ley salvadoreña que protege la vida de la persona humana desde el momento de la concepción, en el sentido de que se permita el aborto a voluntad de la madre. O sea que sea la madre quien decida si el hijo concebido, vivirá o no. Sobre el tema, existe una polémica permanente desde hace mucho tiempo, especialmente cuando la vida de la madre corre peligro, si el embarazo por alguna razón no se detiene. Ello hace derivar la polémica para extender la justificación del aborto para el caso de que el feto adolezca de deformaciones, enfermedades, o cualquier otra situación que atente contra una vida normal de la criatura.

La discusión del tema, acarrea vinculaciones que llegan hasta la legalización del mal llamado matrimonio homosexual (que por naturaleza no existe, ya que aunque la relación ocurre, jamás será un matrimonio) e incluso, ha provocado que iglesias y teólogos hayan estudiado el tema y saquen sus conclusiones, siempre divididas y hasta opuestas, según los intereses que representen. Por mi parte, me opongo a suprimir una vida porque desde el punto de vista religioso, sólo Dios tiene ese poder y lo contrario constituye un grave pecado.

publicidad

El otro punto que  trae el Alto Comisionado es también muy delicado y se ha puesto en entredicho, ya que unos sostienen que el funcionario propone que –pese  al nivel de delincuencia que sufre el país- se deroguen las medidas extraordinarias que las autoridades han tomado para contener esta debacle nacional que llega al colmo de tener dividido el territorio nacional en “territorios de pandillas”, en los cuales, si alguien traspasa los límites de una pandilla simplemente es asesinado por la pandilla contraria,  sin trámite, diligencia o juicio previo.

Las autoridades oficiales niegan esa “sugerencia” del Alto Comisionado, pero nos parece que algo ha ocurrido, porque los medios de comunicación han transmitido las dos versiones. Bien cierto es que el funcionario visitante es una autoridad internacional de alto nivel. También es cierto que goza de inmunidad diplomática. Pero tan cierto como lo anterior es que El Salvador, país de territorio limitado en su extensión, no deja de ser un estado soberano que merece respeto. Y si la versión de la exigencia traída a nuestras autoridades es verdadera, este diplomático debería ser declarado non grato, y concederle 24 horas para que abandone el país. O llevarlo a que pernocte en una zona de dominio pandilleril, -sin escoltas, desde luego- a ver si mantiene su exigencia de levantar las medidas de emergencia. Se ven abusos en nuestro país, intolerables.


Si esta situación no se detiene, pronto llegaremos a ser el primer Estado-Delincuente del mundo, al igual que un Narco estado, dominado por el narcos. Ya se escuchan versiones de partidos políticos de pandillas, como se escucha nuevamente de pactos o treguas entre políticos y pandilleros. Comprendemos el silencio del ciudadano honrado en estos temas, por temor a sufrir consecuencias. Sin embargo, en marzo del próximo año podremos expresarnos con el anonimato que garantiza el voto igualitario y secreto. No desperdiciemos la oportunidad.

Por mi parte, sea la ONU o quien sea, con la categoría diplomática que tenga, por esa misma razón está en la obligación de respetar a cualquier nación, porque la soberanía es sagrada e irrenunciable. Es más, debería aclarar que fue lo que pasó, y de ser procedente, pedir disculpas.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.