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Editorial & Opinion

Aceptémoslo, siempre fue estructural (I)

Aldo Álvarez / Abogado y catedrático

jueves 1, junio 2017 - 12:00 am

En los últimos días han salido a la luz notas y recibos publicados en medios digitales sobre supuestos “sobresueldos” que se pagaron durante la administración Saca a determinados funcionarios de la época, por montos que en algunos casos oscilan incluso varias veces su salario nominal.

También se han hecho públicas investigaciones periodísticas que dejan al descubierto el hecho que tales “pagos” se hicieron en administraciones anteriores a la de Saca, en lo que pareciera ser una cadena de funcionarios que de alguna forma y a través de muchísimos años se lucraron de esta forma. Para los que somos enemigos de los eufemismos, nos cuesta llamar “sobresueldos” a tales entregas, pues el sueldo de un funcionario público está señalado y autorizado por la Ley –del Presupuesto General de la Nación- por lo que eso es una entrega ilegal e inmoral.

Dicho esto cabe preguntarnos ¿Y esto era totalmente desconocido para la población? ¿No era un “secreto a voces” en este país que con la partida secreta los presidentes de la República de turno “hacían y deshacían” a su antojo y casi sin ningún control? ¿Acaso en este país no era visto casi con “normalidad” -bastante abyecta por cierto- el hecho de que los funcionarios públicos recibieran ingresos “extras” durante sus períodos como tales, y de esas funciones salieran “compuestos”? ¿Acaso no era la “normalidad” –desviada claro está- durante muchísimos años que de esas partidas secretas de Capres se destinaran fondos para cosas tan aberrantes para la democracia como la “compra” de voluntades legislativas para poder aprobar leyes que le interesaban al ejecutivo que se aprobaran o para la “compra” de voluntades judiciales, para que no se declararan ilegales o inconstitucionales determinadas y verdaderas “aberraciones jurídicas” que se aprobaban en dichos contubernios entre el ejecutivo y el legislativo? ¿Acaso no era –y en muchas formas lo sigue siendo- la “normalidad” que a través de casi todo el aparato público, desde los mandos altos, medios y hasta bajos, existió siempre en muchas maneras, formas de corrupción para que cosas que se debían hacer por ley no se hicieran y las que no se debían hacer se hicieran? ¿Cuántos funcionarios públicos de cualquier nivel y durante cuánto tiempo se han “bañado” en el “chorrito” de la corrupción en este país?

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Hace poco, la diputada Milena Calderón de Escalón dijo que con respecto a los tales “sobresueldos” que “se investiguen y que lleguen a las últimas consecuencias”. Y al ser consultada sobre los errores cometidos en el pasado por ARENA –que ella muy bien ha de conocer- señaló que: “hay muchos errores del pasado, donde no se tomaban las medidas necesarias para fortalecer por ejemplo la Fiscalía General de la República y poderle dar los instrumentos necesarios para la investigación del delito para evitar la corrupción”.

A saber cuáles van a ser esas “últimas consecuencias”, pues si verdaderamente se llega hasta el fondo del asunto, quizá van a tener que habilitar unos veinte sectores 9 de “Mariona”, porque no van a caber la cantidad tan grande de funcionarios que en el pasado recibieron entregas de dinero en concepto de “sobresueldo” o de cualquier otro no justificado. Pero con relación a los errores del pasado de ARENA -que ni la diputada de Escalón ni el presidente de dicho partido mencionan expresamente- yo le voy a recordar que son muchos y vastos, que van desde el uso patrimonialista del Estado para beneficio particular -y hasta personal- la malversación de muchos fondos durante años, hasta la cooptación de la institucionalidad del Estado a través de la creación de la “partidocracia” -que inauguró ARENA junto al antiguo “bloque de derecha” legislativa-, y la nefasta dolarización. Todo ello, dentro del esquema de la corrupción y el uso de la llamada “partida secreta” de Capres para comprar muchas voluntades. Ellos lo saben y por eso callan o lo tratan de justificar “cínicamente”.


Cuando Saca estaba dejando el poder, quizá le dio un “buen consejo” a Funes: Así como yo no las tenía con mi partido –al menos con los que se creen dueños de él y lo financian-, tú no la tienes con el tuyo, así que te recomiendo que “repartas” para lograr “gobernabilidad” y “lealtades” necesarias para un mediano gobierno. Y quizá Funes lo hizo durante poco más de un año –la doctora María Isabel Rodríguez en un acto de constricción lo confesó-, hasta que la actual Sala de lo Constitucional declaró ilegal la tal “partida secreta” y ahí Funes los declaró sus enemigos “jurados” a los cuatro magistrados…(continuará).




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