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martes 18, julio 2017 | 9:22 am

REZANDO JUNTOS, Martes 15ª semana del TO. San Mateo 11. 20–24. Ciclo A.
Les saludo en este dìa martes de la 15ª semana del TO. Con alegría comenzamos este dìa bajo la mirada del Señor.
Te doy gracias, Señor, por este nuevo día, por cada milagro que me concedes. ¡Y hay tantos a mi alrededor! Mi vida, la fe, mi salud, la familia, el trabajos, los estudios, las alegrías y descansos… Quiero corresponder a tanto amor y predilección. Señor, no me dejes en la indiferencia y la ingratitud. Ayúdame a rechazar el mal y a buscar siempre el bien.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 11. 20–24.
Hoy màs que enojado, estàs triste, Tù corazón, està desconcertado, por eso hoy reprendes a estas tres ciudades, Corazaìn, Betsaida y Cafarnaùm. Cuàntos milagros, cuàntas manifestaciones que has realizado ahì, y ni asì creen, aùn no se convierten, què duro es el corazón del hombre, què duro es nuestro corazón, que memoria tan cortita, que con tanta facilidad olvidamos las maravillas que has hecho y haces en nosotros.
Creo que ésta es una de las pocas veces que puedo contemplarte triste. Te duele la falta de fe y de reconocimiento del hombre. No eres indiferente al desinterés y frialdad del ser humano. Cada vez que te rechazo provoco un dolor a tu Corazón. Tú quieres que me salve y me das los medios para ello.
Dame un corazón màs sencillo, menos calculador, màs atento y menos distraìdo. Que pueda ver todo lo que me quieres trasmitir y entienda el lenguaje con el que me quieres decir las cosas.
Tantas maravillas que hiciste en esos lugares, y no supieron reconocerlo, perdieron la oportunidad y les vendrà el juicio. Cuàntas maravillas has hecho en mì, y te lo agradezco de corazón, pues mi fe se ha acrecentado, tù acción en mi vida ha sido algo maravilloso, no dejo de darte gracias.
Señor, te pido, que no me tengas que recriminar en el juicio por ser indiferente, frìo, por no agradecerte y no ver todo lo que haces por mi. Desde que me levanto hasta cerrar los ojos en la noche, estàs presente en mi vida, manifestándote y enseñàndome tantas maravillas. Què no sea ciego e insensible. Que me dè cuenta.
¿Para què haces estos milagros?, ¿cuàl es la finalidad?, como bien dices; para que nos arrepintamos, para que nuestro corazón, cambie, se convierta, y se dirija a tì con nuevas actitudes y nuevas formas.
Hoy, Señor, especialmente serè agradecido, y estarè màs atento para verte en los acontecimientos y diversas situaciones, verè tu mano que me cuida y me guía, y me esforzarè para que no recrimines mi falta de fe. Todo lo pongo en tus manos, te lo agradezco de corazón y te lo ofrezco.
Mis queridos niños, Jesùs es tan bueno, que cada dia nos regala nuevas cosas, El les ama y les bendice, les acompaña y les cuida, si se sienten tristes o tienen una pena en su corazón, hablen con Jesùs y cuèntenselo, El les escucha.
P. Dennis Doren, LC