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Editorial & Opinion

Cuando la mentira supera la ficción

Jaime Ortega Ramírez / Consultor legal y de negocios

viernes 22, junio 2018 - 12:00 am

Nuestro país está sufriendo, dado que continúa en las manos de algunos malos políticos que únicamente llegaron al poder para llenar sus bolsillos de dinero y favorecer a su círculo de amigos y parientes; de tal suerte que no es extraño que en el caso “Saqueo Público” donde se está procesando a Mauricio Funes y compañía, haya habido una seria de ocultaciones e irregularidades que pasaron por inadvertidas los entes contralores del Estado, y que nunca fueron notificadas a la Fiscalía General de la República, pese a que tenían la obligación de hacerlo.

Aunque existe la presunción de inocencia como principio de rango constitucional, a favor de cualquier imputado, no significa que por ello se elimina automáticamente un hecho delictivo y las investigaciones que se deriven.  En otras palabras, cuando la Fiscalía encuentra indicios sólidos que hay un nexo causal de una persona con la comisión de un delito, debe procesarlo, independientemente de quien sea.

Un ejemplo de ello fue cuando Mauricio Funes se enteró que Francisco Flores había recibido una donación registrada por $15 millones de Taiwán, y que por medio de los Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS),  presuntamente fueron  a parar a manos de destinatarios diferentes, recuerdo que Funes no solo pasó por encima del principio de inocencia que le asistía a la familia Flores, sino que lo persiguió como un sabueso persigue a su víctima, los fustigó hasta desacreditarlos por completo.

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Incluso le dedicó una serie de programas en la radio, y con voz en cuello, Funes decía que no era persecución política, sino que eran delitos comunes y, por lo tanto, Flores tenía que ser procesado conforme a la ley; de modo que nos les dio vida hasta ver en la cárcel a Francisco Flores, y ciertamente lo logró, pero no por la perspicacia de ser un investigador, sino porque utilizó todo el poder punitivo del Estado para acorralarlo y aprovechar así la coyuntura, para desgastar políticamente al partido ARENA.

Ciertamente, no le correspondía la investigación a Funes, ni mucho menos tenía la potestad de mostrar en público el Reporte de Operaciones Sospechosas, dado que rompía con la cadena de custodia de la prueba. Así que todo ello fue un movimiento político más que una condena pública, ya que tuvo sus frutos a favor del FMLN, cuando se agenció un segundo mandato; pero la historia no perdona, ya que el que a hierro mata a hierro muere, dicen las sagradas escrituras, dado que Francisco Flores no fue condenado por lo que se le acusó.


No obstante, los papeles cambiaron. Hoy Mauricio Funes es un prófugo de la justicia, porque no tuvo la hombría de enfrentar su proceso, sino que se escudó en una retórica de persecución política que ni un niño de segundo grado lo puede creer; sin embargo, los fanáticos continúan defendiéndolo, como si fuera un héroe que  le hizo un gran favor al país; pero no se necesita ser clarividente para saber que el estilo de vida de Funes y sus allegados no podía ser costeado con el salario de presidente.

Así que defender a Funes, es como querer defender los 20 años de gobierno de ARENA, cuando todos saben que hubo saqueos descomunales, pero lo que sí es inaudito es que Funes sigue dándose baños de pureza. Al revisar su última entrevista no se observa la actitud de una persona inocente, dado que en ningún momento dice: “yo no robé ni un cinco del pueblo” sino que se ve a una persona arrogante y diciendo que la Fiscalía no tiene pruebas de nada. Claro, porque todo se hizo en efectivo; a pesar de ello, siempre quedan huellas

En consecuencia, Funes tiene ahora todo en contra, ya que la Fiscalía, conjuntamente con los testigos criteriados, ha logrado descifrar todos los enredos que se hicieron para drenar los bienes públicos (tendrá que probarse). Pero lo que sí parece extraño y hasta delictivo, es que ningún ente contralor del Estado pudo darse cuenta del saqueo de los bienes públicos, es decir, cómo pudo pasar por alto.

La Corte de Cuentas, la Superintendencia del Sistema Financiero, el Banco Central de Reserva, la Secretaría de Participación Ciudadana, Transparencia y Anticorrupción de la Presidencia, pasaron por alto que el Banco Hipotecario entregó $291 millones en efectivo, sin decir absolutamente nada. Por lo tanto, es deber de la Fiscalía General de la República investigar a cada uno de los titulares de las instituciones citadas.




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