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viernes 7, julio 2017 | 9:22 am

REZANDO JUNTOS, Viernes 13ª Semana TO. San Mateo 9. 9-13. Ciclo A.
Hoy viernes de la 13ª semana del TO. Les saludo de forma muy especial, confiando en Dios que nos acompaña y cuida en todo momento.
Señor, quiero escuchar tu palabra, quiero que me hables en la soledad. Así como hablas con tus discípulos, así quiero hoy escuchar tu voz. Tú, Jesús, tienes palabras de vida. Quiero ser feliz y Tú me enseñas el camino de la verdadera felicidad. Y la verdadera felicidad está en estar contigo, en el silencio y en la sencillez. Creo que realmente me hablas, enséñame a escuchar tu voz.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 9. 9-13.
Señor hoy sales por los caminos y ves a un hombre llamado Mateo, era recaudador de impuestos, de este encuentro nace una gran vocación, será uno de tus 12 apòstoles, solo una palabra te bastó para cautivar su corazòn, “Sìgueme”, al instante, se levantò y te siguió, Tù le llamas y èl responde, ahì està la esencia de una vocación. A tus apóstoles los fuiste llamando uno por uno, por su nombre, para quedarse contigo, no te importó su condición, si era rico o pobre, sencillo o instruido, Tù ya habías elegido a simples pescadores y hoy escoges a un recaudador de impuestos, amigo de pecadores, de muy mala fama y estafador. De cada uno de ellos fuiste haciendo un verdadero instrumento de salvación, todos entregarían su vida hasta dar su última gota.
Asì comienza la Vocaciòn de Mateo, sabiendo que èl era uno de esos enfermos que necesitaba de Tù mano sanadora, ese encuentro contigo trae su bien espiritual y el ordenamiento de sus afectos en su corazón, antes enfermo, por el deseo de poseer dinero.
Luego de llamarlo, Te encuentras, Sentado a la mesa en casa de èl, muchos publicanos y pecadores, también se sentaron a comer contigo, para Tì no hay distinción, entre unos y otros, Tú quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Al ver este espectáculo, los fariseos preguntan a tus discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecador?”, y Tù que escudriñas los corazones, les escuchas, y les dices, No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Tu amor y misericordia, se manifiestan precisamente, en que has venido a sanar, a los enfermos, a rescatar a los perdidos y alejados de Tì, has venido a estar entre nosotros para invitarnos a tu Reino, para hacernos gozar de la felicidad de tenerlo y de vivirlo anticipadamente en la tierra. Señor que no me abata el desconsuelo al constatar mis pecados y debilidades, por muy grandes que parezcan. Yo soy uno de tantos enfernos alcanzados por tu gracia y misericordia, me abandono a tu perdón y te ofrezco cambiar de vida.
Mi propósito en este dìa, es escuchar la voz de Jesùs que me dice, “Sìgueme”, para ser luz y ejemplo entre los hombres, para llevar su mensaje de Salvaciòn a todos los hombres, para tener a Dios por sobre el dinero y las cosas materiales.
Mis queridos niños, hoy Jesùs, invita a Mateo, a seguirlo y a ser su apóstol, èl en un acto de generosidad, se levanta y deja todo, pidamos en este dìa para que todos los que son llamados por Dios, le sepan responder con un “SI” generoso. Jesùs es el gran mèdico de nuestros cuerpos y almas, dejémonos curar por El.
P. Dennis Doren, LC