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El atleta que sobrevivió a la insuficiencia renal

Blanca Archila

lunes 12, febrero 2018 - 12:00 am

Sergio Navas asegura que todo ha sido “un milagro de Dios”. / Wilson Urbina

En 2006 Sergio Edgardo Navas atravesaba la mejor etapa de su carrera deportiva. Practicaba atletismo y su alto rendimiento le dio la oportunidad de representar a El Salvador en olimpiadas internacionales, incluso ganar medallas y reconocimientos.

Una tarde de entrenamiento, mientras se preparaba para una competencia, se desmayó; el médico que lo atendió le dijo que la función de sus riñones había disminuido a un 60 %y le recomendó dejar de entrenar y cuidarse para evitar que el daño continuara. Navas tenía 22 años cuando abandonó el deporte.

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A pesar de seguir las indicaciones, en  noviembre del 2011 cayó en coma. Le pusieron hemodiálisis y fue transferido al programa de diálisis peritoneal del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) donde permaneció cuatro años.

Mientras recibía el tratamiento, desarrolló hiperparatiroidismo, una enfermedad donde los niveles de la hormona paratiroidea segregan mayor cantidad de lo normal, produciendo un incremento de calcio en la sangre y deformaciones en las articulaciones y tendones. A Navas se le deformaron los codos, hombros y cadera.


Tuvo que utilizar la silla de ruedas para desplazarse porque  perdió la movilidad. “Esto de las deformaciones no se le ha presentado a cualquiera y las mías fueron grandes, mi mamá me andaba en silla de ruedas en la universidad, porque no había terminado mi carrera, yo ya no quería seguir estudiando”, relató Navas.

Sergio Navas practicaba atletismo y representó al país en c ompetencias internacionales. El año pasado se graduó como administrador de empersas y estudia un post grado en marketing digital.

Escuchó del programa de trasplante renal, al que era candidato, y buscó un donante. “Con mi familia estaba un poco difícil, a todos mis hermanos les dio hepatitis y mis papás son diabéticos”, expresó.

Sus amigos de colegio comenzaron a buscar un donante por medio de campañas en redes sociales y anuncios. Encontraron dos. Lamentablemente, uno presentó problemas en hígado y el otro desistió antes de donarlo. “Un día me cayó una llamada al teléfono y era la muchacha que me donó el riñón. No la conocía, yo la conocí porque ella me llamó”, contó Navas.  Recuerda que las palabras de María José Guerra Soleto, de 18 años, le cambiaron el rumbo a su vida: “Yo tengo interés en donar mi riñón, mis papás no están de acuerdo pero aunque no me apoyen lo voy hacer”, le dijo.

La intervención se realizó con éxito el 8 de marzo de 2017, a los 33 años de edad de Navas. Actualmente, está recobrando la movilidad.




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