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Editorial & Opinion

El “bizantino” problema del transporte público

miércoles 11, febrero 2015 - 6:27 pm

El actual sistema de transporte público ya no es sostenible en su esquema de funcionamiento, y desde hace rato las administraciones públicas han sido incapaces de solucionar el problema de este sistema, privándonos a los ciudadanos de tener un sistema moderno, limpio y seguro. Por el contrario, el transporte público se ha convertido en un sistema inseguro, peligroso, con unidades envejecidas y literalmente para chatarra, con motoristas mal educados, pero por sobre todo corrupto.

La causa de haber llegado a este estado de cosas ha sido sin dudas la partidocracia, pues en un momento en el pasado se estableció una “alianza” (perversa) entre las estructuras partidarias y los transportistas, principalmente para la colaboración en el “acarreo” de votantes (en ausencia del voto residencial) para las elecciones, para el transporte de militancia a eventos partidarios, y en general para el apoyo de dicho sector a los intereses electorales de determinados partidos, llegando incluso muchos de los “empresarios” del transporte a ingresar a las filas de algunos de ellos, y así se utilizaron mutuamente, y algunos de ellos hasta en diputados se convirtieron.

Con el tiempo se creó el mecanismo de la compensación económica al servicio de transporte público o subsidio al pasaje de autobús, y con ello comenzó una escalada de más corrupción y descomposición del sistema. Una buena cantidad de empresarios del transporte encontraron la forma de “aprovecharse” de dicho sistema de compensación, a veces guardando unidades por días y semanas en el mes y aun así reclamar descaradamente el pago del subsidio, a veces desvergonzadamente cobrando el mismo por unidades ya fuera de circulación.

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Por otra parte, el sistema de transporte público se ha convertido en el principal medio de cobro de extorsiones por parte de las pandillas y a veces hasta de empresarios delincuentes rivales. Esto ha dado como resultado un sistema de transporte público totalmente corrompido, colapsado, desordenado y sucio, con un pésimo servicio, con motoristas al volante vulgares y malcriados, que hacen lo que quieren. Con “pseudo empresarios” que a lo que se han acostumbrado es a amenazar a los gobiernos de turno de forma que a veces ha rayado con lo grosero, en lo irrespetuoso e inmoral. “Pseudo empresarios” que se acostumbraron a vivir del chantaje y la extorsión a las administraciones de turno con amenazas de aumento de tarifas, haciendo paros, etc.

Los ciudadanos hemos aguantado un sistema de transporte público descompuesto y corrompido. Es momento de que se hagan prevalecer los intereses de las mayorías de este país y se pase a implementar el nuevo sistema de transporte del Área Metropolitana, que sea moderno, eficiente, seguro y confiable, pues no es posible que prevalezca la voluntad de un grupúsculo de “buseros”, y nos sigan privando a los ciudadanos de nuestro derecho a un sistema diferente de transporte público.


El Sitramss, con todas las críticas que se le pueden hacer (desde las técnicas hasta las financieras), debe de ejecutarse en debida forma, el gobierno debe despojarse de intereses electoreros en su inicio de funciones (como estar obsequiando transporte gratuito a pocas semanas de las elecciones), pues eso le resta credibilidad a un proyecto que, bien ejecutado y con los correctivos necesarios, es la efectiva respuesta al colapsado sistema de transporte público en el país.

Los “pseudo empresarios” que obstaculicen dicha implementación, simplemente deben ser dejados afuera de ese negocio y a aquellos que caigan en irresponsabilidades o desórdenes se les debe de retirar cualquier concesión de línea que se les haya hecho, para que por una vez en la vida aprendan a respetar el Estado de Derecho.

Finalmente, el Gobierno debe ser absolutamente transparente con los gastos y costos que el Sitramss ha implicado, debe ser honesto y transparente en relación a toda la información del proyecto, y se deben de aceptar las culpas por los errores cometidos, y si algún acto de corrupción existió, pues se le debe aplicar todo el peso de la ley. Pero lo que ya no se puede es dar marcha atrás, pues seguir con el actual sistema de transporte público es ajeno al desarrollo y es “caldo de cultivo” de inseguridad, corrupción y violencia.

El Sitramss por otro lado debería ser la “punta de lanza” del inicio de una renovación del orden del área metropolitana de San Salvador, pero para eso, el ejecutivo y las municipalidades implicadas, deben despojarse de intereses mezquinos partidarios y comenzar de una buena vez a planear dicha área metropolitana, pues sólo así se podrá dar paso a una ciudad que aspire a ser un día, de primer mundo.

 




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