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Editorial & Opinion

El juicio más mediático en la historia nacional

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 7, agosto 2018 - 12:00 am

Si nada extraordinario ocurre, hoy comienza la vista pública más mediática en la historia nacional de El Salvador. El juicio penal contra el ex presidente de la República, Elías Antonio Saca González, tres exsecretarios de su gestión y tres exempleados de Casa Presidencial, acusados de peculado y lavado de dinero hasta por $300 millones.

Saca, junto a Julio Humberto Rank Romero (exsecretario de Comunicaciones), César Daniel  Funes  Durán (exsecretario de Juventud), Elmer Charlaix  Urquilla (exsecretario Privado) y los exempleados de Casa Presidencial, Jorge Alberto Herrera, Pablo Gómez y Francisco Rodríguez Arteaga, habrían blanqueado $191 millones entre 2004 y 2009. Otros $110 millones los habrían blanqueado a través de cheques en ese mismo período.

El exmandatario y el resto de procesados mantienen, por mandato constitucional, la calidad de inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Incluso, si al final del juicio los jueces del Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador emiten un fallo condenatorio, la defensa de Saca y el resto tienen la opción de apelar ante una Cámara. La eventual resolución de la Cámara, puede ser apelable ante la Sala de lo Penal y los procesados pueden considerarse inocentes o culpables hasta que la sentencia quede en firme.

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Será en el juicio donde la Fiscalía, con pruebas contundentes debe demostrar la culpabilidad. Por su parte, es en esta instancia donde la defensa debe demostrar con suficientes argumentos de descargo la inocencia de sus defendidos. Al final serán los tres jueces quienes con base a los criterios jurídicos determinarán si los imputados son inocentes o culpables.

Obviamente muchos, motivados por la incidencia de los medios, por el manejo en las redes sociales de los hechos y por su visión ideológica y/o partidaria, ya han decidido si los procesados son culpables o inocentes. He escuchado toda suerte de comentarios, desde quienes opinan con un fanatismo extremo, hasta quienes con criterio muy amplio dejan todo a la justicia.


Según la acusación fiscal millones de dólares fueron desviados a agencias de publicidad para que anunciaran publicidad gubernamental en medios de comunicación ligados a Saca y su familia. Asimismo, se supone que millones de dólares fueron desviados al partido ARENA y al pago de sobresueldos a funcionarios de la época. Todo ese dinero pudo invertirse en obras sociales para beneficiar a miles de salvadoreños, pero insisto, hay que demostrar que realmente hubo ese despilfarro, desviación o blanqueado de dinero. De lo contrario, solo estaremos ante un caso manejado políticamente.

Si Saca es condenado, no será el primer presidente salvadoreño. Ya el año pasado la Cámara Segunda de lo Civil de San Salvador condenó civilmente al expresidente Carlos Mauricio Funes Cartagena, por el delito de enriquecimiento ilícito. Actualmente Funes ha apelado dicho fallo ante la Sala de lo Civil.

Saca tampoco es el primer presidente procesado penalmente. Antes lo fue el expresidente Francisco Guillermo Flores, quien fue condenado por la vox popular,  pero nunca sabremos si judicialmente fue culpable o inocente, pues tras haber fallecido en pleno proceso su caso penal feneció. Actualmente también Funes es procesado por la vía penal, incluso es prófugo de la justicia salvadoreña. No obstante  prófugo, legalmente Funes todavía es inocente, hasta que se compruebe si efectivamente durante su gestión lavó dinero hasta por $350 millones.

El caso Saca es de suma trascendencia. Es una lección nacional y viene a sentar un precedente. Nadie está por encima de la ley. Mejor dicho, nadie debería estar sobre la ley. Si hay indicios contundentes hay que procesar y está claro que en este proceso hay contundencia, lo cual no quiere decir que efectivamente se cometieron los delitos. Precisamente eso es lo que hay que demostrar en el juicio.  La inocencia o la culpabilidad.

Personalmente conozco el profesionalismo, la probidad, la transparencia, la imparcialidad y la ética jurídica de los tres jueces del Tribunal Segundo de Sentencia y estoy convencido que al final del juicio ellos darán un veredicto apegado a la legalidad y tomando como criterio la validez y/o robustez de la prueba de cargo y descargo.

Estamos de cara al juicio más mediático y trascendental de la historia nacional y los salvadoreños solo queremos que se haga justicia. Que los condenen si son culpables o que los absuelvan si son inocentes. Hay que confiar en la justicia salvadoreña.




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