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Editorial & Opinion

El problema no es de mercado

Rafael Domínguez / Periodista

jueves 30, agosto 2018 - 12:00 am

El Gobierno de El Salvador enfrenta la crítica por la paradójica decisión de cortar sus relaciones diplomáticas con Taiwán, las que durante 80 años nos proveyeron préstamos, ayuda humanitaria, capacitación agrícola, textil, militar, entre otros rubros, para establecerlas formalmente con China Comunista o Continental.

Al margen de la forma equivocada, poco amable y muy poco agradecida que el Gobierno del FMLN utilizó para dar a conocer e implementar su decisión, es importante también definir si es una decisión correcta para la vida económica nacional.

En primer lugar, hay que destacar que en este momento nuestros productores han logrado exportaciones hacia Taiwán por valor de unos $40 millones y hacia China Continental unos $80 millones, es decir, que sin dejar una relación por otra ya China es un mercado al que vendemos el doble de nuestros productos; por tanto, no se comprende el visualizar la decisión por la ruta del aumento de las exportaciones como motivador.

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En segundo lugar, debemos hacer una comparación entre los mercados a los que El Salvador ya exporta y sacar algunas conclusiones, por ejemplo: China Continental posee 1300 millones de habitantes, Estados Unidos, Canadá, Taiwán y México juntos no alcanzan la mitad de esa cifra en habitantes; pero el poder adquisitivo del pueblo mexicano, estadounidense, taiwanés y canadiense supera por mucho los $17,000 de ingreso per cápita que los habitantes de China poseen, es decir, que aun y cuando China es un mercado más grande, el mercado del norte y Taiwán tiene mucha más capacidad de compra y libertad de negociación que China; con estos mercados tenemos ya un TLC y nuestras exportaciones solo logran ubicarse en 44% al mercado de estados Unidos, el 54 % al resto de Centroamérica y el 2 % a Taiwán y China. No podemos tampoco dejar de considerar la distancia entre nosotros y los destinos de exportación, pues no es lo mismo exportar a los países de Centroamérica o al norte que hacia el otro lado del Pacífico donde el viaje más corto por barco puede ser de hasta 17 días.

El Salvador también posee tratados de libre comercio además con Chile, República Dominicana, Cuba y ventajas competitivas para exportar a la Unión Europea y nuestra planta productiva solo logra alcanzar mayormente el mercado centroamericano, es decir, que los mercados ya están abiertos y son generosos; Aun abriendo el mercado chino, la capacidad de producción no varía y será, por decirlo de alguna manera, un mercado más abierto pero con anaqueles vacíos de productos salvadoreños; por tanto, la idea de pensar en que el mejor argumento para defender la decisión es el aumento de las exportaciones queda para mí descartado. Tenemos suficiente mercado que llenar, el problema es realmente que no tenemos con que llenarlo; nuestra planta productiva es muy pequeña y poco diversificada, por lo que pensar en conquistar el mercado chino por grande, es simplemente una utopía, considerando que más de la mitad de lo que producimos lo consume la región en la que vivimos.


China entonces no es una pieza que añada en este momento a la solución, salvo la posibilidad de que producción china se asiente en el país, pero sabemos que la manera de ganar competencia comercial de China es su bajo precio, gracias a mano de obra subsidiada y/o bastante mal pagada, por lo que tampoco puedo pensar en grandes ventajas para nuestros trabajadores. Que nosotros somos atractivos para China ese es otro cuento y otro importante tema, pero no nos hemos vendido tan bien considerando que el mismo gobierno dice que no hubo o no habrá beneficios adicionales para el país por la decisión de cambiar las relaciones entre China y Taiwán.

Descartando entonces el tema de mercados abiertos y buena venta de nuestras ventajas logísticas para China, no queda más que pensar que el único buen negocio estará en la Cooperación, la cual directamente vendrá para los planes del gobierno, lo que puede significar poder político y poder de incidencia populista, capacidad de clientelismo electoral y beneficio directamente partidario.

Los negocios de la diplomacia son muy delicados, pues se movilizan intereses compartidos y las consecuencias de una relación traerán consecuencias en otras; el tema es saber jugar con esos resultados y sostener amistades duraderas.

Pero no es el tema el de los mercados, tenemos ya como nación suficientes ventajas y mercados abiertos; el problema, repito, es de producción, de innovación, de tecnología y diseño; un problema que no se resuelve solo con dinero, sino con una visión de nación que mueva la productividad y cree más empresarialidad; de nada nos servirá el mercado chino si perdimos el taiwanés, mientras en Nicaragua se juegan mejor las cartas, teniendo negocios con ambos y se busca llenar los mercados de ambos.




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