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Editorial & Opinion

El valor del voto y las preferencias

Juan José Rivas Rodríguez / Profesor de matemática

sábado 4, noviembre 2017 - 12:00 am

No comprendo la razón de la insistencia de que, el voto por rostro no es compatible con el artículo 78 de la Constitución, en lo referente a lo “igualitario”. Leí la noticia: Quieren que “votos cruzados” no se dividan, de este periódico, el miércoles 1 de este mes.

Cuando un ciudadano, de La Libertad (diez curules), vota y marca la bandera del partido de su preferencia, respalda a los 10 candidatos, igual que cuando marca 10 rostros escogiendo los de su preferencia de entre varios partidos. Pareciera, que sólo en este último caso se entiende que el voto es fraccionado. También lo es para cada uno de los candidatos que están bajo una misma bandera, cuando esa bandera es marcada. Analicemos. Supongamos que cuatro ciudadanos, al votar, uno marca la bandera del partido ABCD; el segundo, marca cruzado, uno o dos rostros por partido hasta diez, incluyendo a uno del partido ABCD; el tercero y cuarto, también votan cruzado, seleccionando diez de su preferencia de distintos partidos; supongamos, además, que los tres que votaron cruzado, coincidieron marcando un rostro de un candidato que no pertenece al partido ABCD. Tenemos entonces, dos rostros por los que se ha votado más de una vez: el del partido ABCD, con dos y el otro rostro, en el que coincidieron tres de los votantes. ¿Cómo debe interpretarse, para efectos de la igualdad del voto?

¿Interpretaremos que el candidato del partido ABCD, cuando fue marcada su bandera, recibió un voto o un décimo del voto? Y, cuando fue marcado su rostro, junto con otros nueve, de otros partidos, ¿qué recibió? Tomemos en cuenta que el valor del voto es uno y que, en el caso de La Libertad, cada marca de rostro de diez, tienen el mismo valor, un décimo; y que en conjunto suman uno. Entonces, el del partido ABCD en referencia, acumuló dos décimos; si los demás rostros no fueron marcados, cada uno tiene un décimo. Y, aquel rostro, en el que coincidieron tres votantes, tiene tres décimos. ¿Se perdió el valor unitario del voto? No.

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Otra interpretación es cuando, un ciudadano que vota cruzado no marca los diez rostros, caso siempre de La Libertad. ¿Qué pasa con el valor del voto del ciudadano, que considera que, de toda la planilla de diputados, sólo ocho merecen su voto? Seguramente que marcaría los diez, si encontrara los otros dos. ¿Será que el valor de este voto, cuyo valor es uno, cada rostro recibe un octavo? No, porque esto le daría ventaja, a esos rostros, sobre aquellos diez que fueron marcados por otro elector. Unos recibiendo un octavo y otros un décimo. Aquí sí, no hay igualdad y sería no sólo injusto sino también peligroso.

¿Cómo debía interpretarse, cuando un elector, debiendo marcar diez, marca menos? Igual que cuando se abstiene de votar, porque le parece que ninguno de los candidatos es idóneo. Entonces, cuando debiendo marcar diez, marca ocho, cada uno recibe un décimo y los dos décimos restantes significa un rechazo, que debía contabilizarse. Así como se contabilizan los votos invalidados. Al final, en La Libertad, si las cuentas se hacen bien, deben cuadrar: número de papeletas con votos invalidados, más, número de votos por bandera, más, número de marcas por rostro dividido entre diez, más, número de marcas no realizadas dividido entre diez, más, número de papeletas sobrantes, igual al número total de papeletas emitidas y disponibles para llevar a cabo el proceso de elección en dicho departamento.


Como es una cantidad grande de votos, y de rostros marcados, es difícil comprobar, sólo en cuanto a exactitud de las operaciones, si ha habido fraude o no. Si ha habido exactitud, y los números finales reflejan exactamente lo que la población votó, ¿quién lo comprueba? ¿El TSE? Se parece como cuando en el aula el profesor dice que un problema está bien resuelto y el estudiante debe aceptarlo porque él lo dice. Hay que comprobarlo. A veces es dificilísimo.

Ante el uso de software, si hay opiniones que el sistema implementado desde 2015 en El Salvador es el más complicado del mundo, significa que no existe un software ad hoc para tal fin. Y, quien lo implemente debe entenderlo primero; segundo, debe haber quién verifique que el algoritmo desarrollado en el software da los resultados reflejados en la votación y no está plagado de errores. Fusades propone se forme una comisión de expertos que auditen ese software.

Los votos de un partido vienen dados por la suma de: Los votos por bandera más las fracciones acumuladas por cada rostro de ese partido.

Los candidatos más votados se obtienen de la suma de: votos por bandera dividido entre diez, más, número de preferencias dividido entre diez, más las fracciones acumuladas en los votos cruzados.




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