Cerrar [X]

Editorial & Opinion

¡Es hora de hacer bien las cosas!

Armando Rivera Bolaños / Abogado y Notario

martes 22, agosto 2017 - 12:00 am

Una de las cualidades sobresalientes que nos ha distinguido, incluso más allá de nuestras fronteras, es nuestra capacidad por hacer bien las cosas que se nos encomiendan. Tal pareciera que en nuestro espíritu perviviera una extraña fuerza de perfectibilidad y autoexigencia, que nos ha permitido el reconocimiento de propios y extraños que, a través del tiempo, ha facilitado que la mano de obra, o la intelectualidad profesional de nuestro país, hayan sido altamente apreciadas y solicitadas. Podrían escribirse muchos volúmenes con las biografías de salvadoreños, hombres y mujeres, que han obtenido lauros, premios y reconocimientos en diversos países del mundo, especialmente, en los Estados Unidos y Europa, abarcando muchos rubros de la actividad obrera, profesional, jurídica, docente, científica y deportiva. El último de estos casos emblemáticos, es el de un joven humilde que dentro de poco tiempo podría integrar alguna misión aeronáutica de gran importancia, reclutado después de rigurosas y severas pruebas por parte de la NASA. Hago constar que no es el primer salvadoreño en trabajar para la agencia espacial estadounidense, pues hace algunos años atrás, un reconocido médico endocrinólogo (que atiende el sistema glandular interno), fue contratado por un largo período para efectuar investigaciones con astronautas.

Pero también, a nivel interno, hemos sabido hacer siempre bien las cosas. Ello produjo, como feliz resultado, que inversionistas salvadoreños y extranjeros, erigieran sus tiendas empresariales en el patio de nuestro país, dando empuje a florecientes industrias, fábricas y laboratorios que, por muchos decenios, nos mantuvieron en la cima de la productividad y prosperidad económica, a nivel regional, a tal grado que se nos conocía, en forma eufemística, como “los japoneses centroamericanos”. La misma agroindustria cafetalera y de cereales alimenticios, también fue otro campo de empuje, hasta el punto que en el Centro de Tecnología Agropecuaria (CENTA) y en la Escuela de Agricultura, se hicieron exitosos experimentos que lograron mejorar genéticamente esos cultivos, así como algunas especies de ganado vacuno y porcino, que sirvieron de modelo para otros países del Istmo y Suramérica. Asimismo, logramos fundamentar una industria química y farmacéutica de mucho prestigio y confiabilidad, sin olvidar, por supuesto, que, al llegar la era digital, tuvimos el privilegio de ser pioneros en contar con la producción de calculadoras electrónicas de gran demanda por su calidad. Eso también nos impulsó a fomentar la creación del Mercado Común Centroamericano, un decisivo paso que si la mezquindad política no interviene hubiera consolidado la Gran Patria que soñaron nuestros próceres. Y paremos de contar otros logros, pues no alcanzaría este espacio.

En lo artístico y literario, hemos tenido el éxito en nuestras manos, todo por ese deseo incansable de “querer hacer bien las cosas” y sería muy prolijo mencionar a cada uno de los representantes de esas ramas que obtuvieron valiosos reconocimientos por su labor creativa e incansable, tanto a nivel nacional como extranjero. A propósito, recuerdo con modestia, que en 1984 recibí un premio literario, a nivel continental, otorgado por la Universidad de Panamá y al asistir a su entrega, acompañado del Mayor Rugliancich, militar panameño e impulsor del heroico Cuerpo de Bomberos salvadoreños, el conjunto musical que amenizaba el acto me hizo derramar lágrimas, cuando interpretó “El Carbonero”, del maestro Pancho Lara. La emoción de ser cuscatleco fue, en ese momento, indescriptible.

publicidad

Con este resumen, quiero dejar un mensaje en la mente y corazón de las nuevas generaciones: nosotros, los salvadoreños, siempre nos esforzamos por “hacer bien las cosas”, dentro de lo honesto y moralmente aceptable. Que infortunadamente, por ideologías malévolas, ajenas a nuestra idiosincrasia y anhelos nos descuidamos, desde hace unos años atrás, en hacer bien las cosas. Engañados astutamente por esas dañinas influencias extrañas, nos encontramos hoy envueltos en redes tenebrosas de violencia y corrupción, unidas a disposiciones absurdas del poder estatal, empecinado en hacer mal las cosas. La clase política se encuentra desacreditada y hoy rehúye sostener diálogos sinceros que nos conduzcan a establecer concertaciones fructíferas, o formular arreglos favorables en aspectos cruciales, como las pensiones de la clase trabajadora. La polarización se extiende. Por eso, urge que fraternalmente volvamos a hacer bien las cosas, por el presente y futuro de nuestro amado El Salvador.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.