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Nacionales

Gobierno y pandillas negociaron impunidad

Juan Carlos Vásquez

viernes 11, agosto 2017 - 12:02 am

Durante la tregua, los pandilleros hicieron entregas públicas de armas, supuestamente a cambio de teléfonos celulares en los penales. / DEM

Para los jefes de las pandillas recluidos en los centros penales, uno de los principales puntos de honor, si no el que pudo ser el más importante durante la tregua, fue que la Policía Nacional Civil (PNC), pusiera en libertad de inmediato a todos aquellos miembros de clicas que fueran capturados en el marco de la tregua; ese privilegio fue denominado por las pandillas como “impunidad”, así lo confirmó en su testimonio el criteriado Carlos Eduardo Burgos Nuila, alias “Nalo”.

Ese punto de impunidad lo plantearon a los mediadores de la tregua, entre ellos Raúl Mijango, ya que la cúpula de las pandillas quería evitar que sus miembros estuvieran detenidos.

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Según el criteriado, ese punto fue cumplido porque incluso la Policía para ese entonces bajó los operativos. Las estructuras, aprovechando esos beneficios otorgados dentro de la tregua, hicieron ver al gobierno que se habían apartado de las actividades ilícitas, pero ocurrió lo contrario porque ese proceso les sirvió para fortalecerse y armarse muy bien, puesto que el discurso que como cabecillas manejaban era que la tregua no iba ser eterna y que en su debido momento terminaría.

“Nalo” señaló que el centro penal de Mariona fue el recinto que les sirvió para fortalecer sus planes, ya que mientras el gobierno y los mediadores de la tregua pensaban que esos encuentros eran para hablar sobre la reducción de violencia, para ellos era su gran oportunidad para instruir a los cabecillas en libertad sobre cómo mejorar y aumentar las extorsiones, comprar armas de grueso calibre y droga, además capacitar a la gente (pandilleros).


El criteriado expresó que de Mariona salieron todas las estrategias delictivas y que los emisarios fueron los jefes de clicas que llegaban a reunirse con los mediadores de la tregua y los principales cabecillas que estaban recluidos en diversos penales.

Burgos Nuila afirmó que fueron 40 pandilleros en libertad los que recibían los lineamientos. El testigo también confesó que la introducción de los teléfonos celulares a los penales de Izalco y Quezaltepeque fue clave, ya que eso permitió a los cabecillas monitorear las extorsiones y la compra de armas como M-16, AK-47 y carabinas.

Dijo que Juan Roberto Castillo Díaz, fue la persona que se encargaba de hablar con los directores de los penales para que no fueran registrados y de esa forma ingresar los teléfonos en caja de Pollo y que el mismo Castillo, mediador de la tregua, se encargó de recolectar las armas que tenían las clicas.

 

Exigencias en tregua, pandillas expusieron sus puntos:

 

Pidieron que cesaran los operativos contra las pandillas y quitaran a la Fuerza Armada de los registros en penales.

 

También pidieron ingreso de celulares, con el fin que los cabecillas de las pandillas tuvieran contacto con los que estaban en libertad.

 

Que se permitiera el ingreso de sus familiares sin ser registrados, además que se les ingresarán televisores.

 

La tregua permitió que ingresaran menores de edad a visitas íntimas, prostitutas y fiestas bailables.




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