Cerrar [X]

Editorial & Opinion

“He cumplido con mi deber”

Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional / Autor: Hugo E. Fonseca A. Abogado y militar, miembro del IIDC.

viernes 13, julio 2018 - 12:00 am

A las 12 horas del día 13 de julio de 2016, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, emitió sentencia en el proceso 44-2013/145-2013, relativo a la demanda de la inconstitucionalidad de la Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz.

En el proceso de verificación sobre el cumplimiento de esa sentencia, la Sala realizó una audiencia de seguimiento, un año después, en 2017, con representantes de los Órganos Ejecutivo y Legislativo, y de la Fiscalía General de la República; posteriormente, en junio de 2018, realizó la segunda audiencia de seguimiento, en la cual el Magistrado de lo Constitucional, licenciado Florentín Meléndez, preguntó al Viceministro de la Defensa Nacional, si en ese Ministerio existía la “voluntad política” para reconstruir aquella información, que ellos mismos aducían como inexistente, y entregarla a la Sala, Fiscalía o Juzgados, para la búsqueda de la verdad y la justicia. El señor Viceministro, muy reflexivamente respondió: “En realidad, no tenemos la capacidad, ni la facultad legal para reconstruir esos hechos, a menos que hubiese una orden del Tribunal”.

Respecto a la reconstrucción, el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP), en audiencia distinta, relativa a información solicitada sobre algunos documentos militares, supuestamente destruidos entre 2013 y 2015: “ordenó a Defensa reconstruir la información”. Para ello, el IAIP dispuso que la autoridad requerida debía ejecutar diligencias encaminadas a recuperar o reconstruir la información solicitada, las cuales incluirían, pero no se limitarían a: (i) realizar nuevamente la búsqueda de la información solicitada, incluyendo esta vez todos los archivos de las unidades militares que pudieron estar involucradas en las áreas geográficas indicadas, durante los períodos de tiempo señalados; debiendo, además, dejar constancia fehaciente de los procedimientos empleados para tal efecto y justificar debidamente los resultados obtenidos; y (ii) recabar datos de las personas que pudieron tener acceso a la información solicitada o de quienes participaron─en todos los niveles en las operaciones o los hechos alegados.

publicidad

En esa segunda audiencia de seguimiento de la Sala de lo Constitucional, el señor Viceministro de la Defensa, afirmó que dichos archivos no existen porque en una guerra como la ocurrida en el país, que él cataloga como “irregular y asimétrica”, los operativos se planificaban en el terreno y luego se destruían por razones de “inteligencia”. Estas declaraciones del Viceministro son  semejantes con  las  plasmadas en el Informe “De la Locura a la Esperanza” de la Comisión de la Verdad, creada conforme a los Acuerdos de Paz, según el cual, cuando ésta formuló pedidos de informes a los insurrectos, las respuestas recibidas del FMLN fueron, en algunos casos, diminutas, con la siguiente justificación: “La ex-Comandancia atribuyó al carácter irregular de la guerra y a la consecuente ausencia de archivos, la imposibilidad de brindar información precisa a la Comisión”; lo cual aceptó dicha Comisión y lo plasmó en su indicado informe. En conclusión, la respuesta explicativa del Viceministro de la Defensa al referido Instituto, no dista de la emitida por la Comandancia del FMLN a la Comisión de la Verdad, registrada y aceptada por ésta.

En consecuencia, estimo que la respuesta a ese requerimiento, de haberse formulado, podría reducirse a un relato o  reseña histórica debatible, teniendo en mente el concepto que la historia es la disciplina que estudia y expone, de acuerdo con determinados principios y métodos, los acontecimientos y hechos que pertenecen al tiempo pasado y que constituyen el desarrollo de la humanidad desde sus orígenes hasta el momento presente o en un periodo establecido. La historia es disciplina científica, pero en  la  visión actual de los acontecimientos de la guerra 1980-1992, la narración pudiera relativizarse en los términos de la debatida frase célebre del General Maximiliano Hernández Martínez, cuando se despedía del país, derrocado por la huelga de brazos caídos, en 1944: “No creo en la historia porque la historia la hacen los hombres y cada hombre tiene su pasión favorable o desfavorable … Yo no creo más que en una cosa: en mi conciencia y esa conciencia me dice que he cumplido con mi deber”.





RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.