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Editorial & Opinion

Integridad electoral en nuestra América

Eugenio Chicas / Secretario de Comunicaciones de la Presidencia de la República

martes 22, agosto 2017 - 12:00 am

La pasada semana  tuve el privilegio de asistir a la Conferencia Internacional “Integridad Electoral en América Latina” celebrada en México, espacio en el que modestamente pude aportar a partir de la experiencia que me concedió en su momento nuestro TSE y atendiendo a una generosa invitación de sus organizadores -sin costos para nuestro país-.

Esta iniciativa fue convocada, entre otras instituciones, por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el Instituto Nacional Electoral y bajo los auspicios de la Fundación Kofi Annan. Desde mi perspectiva, el objetivo y resultado de este encuentro era compartir experiencias sobre buenas prácticas electorales de cara a los retos que enfrenta América Latina en los próximos años, con énfasis en contribuir con esfuerzos que redunden en el fortalecimiento de la institucionalidad electoral en la región, bajo el enfoque de la integridad de dichos procesos.

Para ese objetivo resultaba útil una revisión, desde una perspectiva comparada, que permitiera evaluar tanto la integridad de las elecciones, como la misma evolución de la democracia en su sentido más integral; con la intención de hacer más efectiva la contribución desde una amplia red de profesionales, expertos, actores institucionales y políticos, que facilitáramos mecanismos de diálogo y asistencia técnica de manera permanente desde una perspectiva de promoción de la democracia en la región latinoamericana.

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En este evento se dio repaso a los trabajos que desde 2010 destacados expertos, intelectuales conocedores de la materia electoral y distintas organizaciones especializadas como Idea Internacional, la Fundación Kofi Annan, entre otras, dieron frutos desde la Comisión Global para analizar elementos como: elecciones, democracia y seguridad, y que dos años después aportara  un informe denominado “Profundizando sobre la democracia: Estrategia para mejorar la integridad de las elecciones a nivel mundial”.

El referido trabajo identificó diversas causas que inciden en la inestabilidad y la violencia en los procesos electorales: derechos de participación y representación política; integración de organismos electorales temporales para un desempeño efectivo e independiente; mecanismos de financiamiento oportuno en cantidad suficiente para un adecuado manejo de los procesos electorales; y el respaldo y acompañamiento que necesitan las instituciones rectoras de los comicios para un desempeño eficaz e independiente.


Estos procesos fueron comprendidos no solo como el conjunto de actos del día electoral, sino como todos los eventos previos y posteriores relativos al mismo, así como los elementos del buen desempeño institucional y político cotidiano con incidencia en la vida cívica y democrática de la sociedad. De esta manera se puede aportar a la celebración de elecciones integrales, basadas en principios democráticos del sufragio universal, igualdad política, justicia; en las que efectivamente se pueda votar y decidir de acuerdo a normas internacionales relativas a una preparación y gestión profesional, imparcial y transparente de todo el ciclo electoral.

La autenticidad y confiabilidad de los procesos electorales como garantía del reflejo de la genuina voluntad popular, además de valores y buenas prácticas ya determinados en normas y estándares internacionales, requiere del uso racional de tecnologías debidamente justificadas, tropicalizadas, trazables, auditables, para el manejo masivo y de uso sencillo, de acuerdo a la media educativa, que facilite los mecanismos, abone agilidad, confianza y transparencia para enfrentar en mejores condiciones los factores de crisis que se presentan en cada etapa.

Considero que América Latina ha superado una buena parte de los conflictos que asolaron a muchos países por largos años, y enfrenta nuevos retos que ponen en dura prueba los avances democráticos alcanzados, sobre todo en la búsqueda de caminos para un desarrollo suficiente, equitativo y sustentable que ofrezca oportunidades que den respuesta al rezago expresado en  extrema pobreza y exclusión de grandes contingentes humanos.

Lo expuesto, cuestiona el desempeño de nuestras democracias poniendo en duda la credibilidad de todos los actores políticos, y el interés de amplios sectores en el ejercicio del sufragio o cualquier forma de participación política. Por lo tanto, hoy, el reto es asumir la democracia de manera integral, donde además de buenos procesos debidamente organizados, la concreción de la expectativa ciudadana, son resultados claros de una democracia capaz de resolver problemas concretos.

Además de una buena organización, el contexto jurídico de las normas y reglas, exige reformas electorales que correspondan con la evolución política, económica y social; que aporten al proceso electoral facilidad, confianza, transparencia y mayores niveles de participación.

Como corresponde a todo estado democrático, el contenido de dichas reformas solo puede ser viable con la participación de los propios actores que hacen uso de esas normas y reglas, en este caso los ciudadanos, los actores políticos, y sobre todo las propias autoridades electorales que son idóneas para opinar sobre la pertinencia y viabilidad de cualquier reforma; por lo que se vuelve imprescindible se estime la opinión jurídica y técnica de quienes por mandato constitucional son la máxima autoridad en materia electoral, el Tribunal Supremo Electoral.




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