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Editorial & Opinion

La muy delicada y frágil crisis financiera

Ernesto Rivas Gallont / Colaborador

sábado 18, febrero 2017 - 12:00 am

El Salvador tiene las peores calificaciones de deuda de la región otorgadas por las tres principales agencias de riesgo estadounidenses: Fitch Ratings, Moody’s Investor y Standard and Poor’s. La calificación de estas tres compañías coloca a El Salvador en el segmento de deuda “altamente especulativa” que está muy cerca de convertirse en una deuda “extremadamente especulativa o con pocas perspectivas de recuperación”.

Eso significa que el país es cada vez menos confiable de pagar su deuda con sus acreedores. La nota es tomada por los inversionistas como una referencia de su buena o mala paga, al igual que ocurre con una persona común cuando solicita crédito en un banco.

Además de la mala calificación, El Salvador también tiene todas sus notas en perspectiva negativa, es decir, que tiene más probabilidades de que su nota sea aún menor en una próxima revisión, y por tanto de que le sea más difícil obtener crédito.

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Pero, nos seguimos endeudando.

La deuda pública total ascendió a $17,558.19 millones en 2016, $971.77 millones más que en 2015.


El crecimiento anual registrado por las obligaciones financieras adquiridas por el Estado en 2016 equivalió a contratar un promedio de $2.7 millones diarios en deuda, o bien $80.1 millones al mes.

En términos porcentuales, el saldo de la deuda pública total creció 5.86 % anual en 2016, según los datos del BCR.

El crecimiento reportado por la deuda pública total en 2016, si bien no fue el más alto de los últimos años -en 2012 se incrementó $1,541.91 millones-, sí se vio influenciado por la colocación histórica de Letras del Tesoro Público (Letes).

Estos instrumentos de deuda de corto plazo se convirtieron en el único mecanismo para financiar la crisis de liquidez que enfrentó el Gobierno durante el año pasado, pues no necesitan aval legislativo para emitirse.

El saldo de Letras del Tesoro cerró en $1,072.56 millones y el año pasado, respecto a 2015, cuando se acumularon $793.91 millones en estos instrumentos, aumentó en $278.65 millones, explicando casi el 29 % del incremento experimentado por la deuda pública total.

Si al incremento de las Letes se suma el de la deuda del Gobierno Central, que subió en $320.39 millones, los compromisos contratados por el Ejecutivo solo en 2016 aportaron el 61.6 % al crecimiento de la deuda pública total.

Por otro lado, las bajas en las calificaciones de riesgo soberano asignadas a El Salvador han afectado a las dos principales entidades bancarias que son clientes habituales en la compra de los títulos de deuda del gobierno salvadoreño.

La situación se complica en el futuro inmediato para el país, ante el riesgo de incrementar los costos de operación del sistema financiero, con tasas de interés más altas y, sobre todo, por la dificultad que parece haber para encontrar compradores para las nuevas emisiones.




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