Cerrar [X]

Editorial & Opinion

La taxonomía de un político

Fidel López Eguizábal / Catedrático Universidad Francisco Gavidia

sábado 12, mayo 2018 - 12:00 am

No, no me refiero a la taxonomía de Bloom; sin embargo, la dimensión afectiva manifiesta “El modo en el que una persona reacciona emocionalmente, su habilidad para sentir el dolor o la alegría de otro ser viviente”. En Latinoamérica las escuelas de derecho y ciencias políticas, los entusiastas y futuros políticos analizan a: Rosseau, Hobbes, Locke, Maquiavelo, Marx, Weber, etc. Todos estos aprendizajes son para saber y defenderse a capa y espada del adversario; además, son filosofías para estar al tanto entre lo que es pueblo y democracia; entre dominar y ser dominado, etc.

¿Es necesario tanto estudio para saber gobernar?, un claro ejemplo es el de Nicolás Maduro, de chofer de autobuses se convierte en presidente de Venezuela. No necesitó desvelarse mucho y estar sentado durante cinco años en las aulas universitarias. Un político debe evaluar que su vida es servir, de colaborar y buscar el bien de los demás. Es inaudito ver a un alcalde que no piensa en el prójimo.

El político sabe usar el lenguaje no verbal, carga a un niño y se toma la foto con él; además, el encargado de marketing político le dirá hasta qué ropaje le queda mejor, le dice que ría, sea amable y carismático –aunque no lo sea-. Un político puede ser: visionario, demagogo o simplemente un aprovechado.

publicidad

Me pregunto, ¿el político nace o se hace en el camino? Cuando se le dice a un obrero que ganará el sueldo mínimo, ciñe la frente y labora. El político con sus jugosos sueldos no se conforma, quiere y quiere más. Bien lo dijo William Randolph Hearst: “Un político hará cualquier cosa por conservar su puesto. Incluso se convertirá en un patriota”.

El político es listo como un zorro, aunque debe saber que el poder no es para hacerse corrupto, mal gastar el erario del pueblo. Le está prohibido ejercer el nepotismo, no debe aumentarse el sueldo, debe ganar lo justo, no contratar asesores sin justificarlo, etc.


Un verdadero político busca trabajar día y noche sin pensar en el sueldo, piensa en el prójimo, piensa en sacar adelante a su país, en reformar leyes justas, en colaborar con todo lo que sea para el progreso del pueblo. El verdadero político estará sentado en una curul como diputado, alcalde, presidente o todo lo que sea para servir y no servirse. Un verdadero político no se aprovecha del fuero.

Para hacer una taxonomía ideal de un político, se debería fusionar a un Mandela, Gandhi y Mujica. Gobernar con una bandera ideológica, no es sinónimo de apoderarse de todo, de enriquecerse. En Europa se observa a líderes socialistas y capitalistas, y son bien cautos para hacer política. En Latinoamérica, las dictaduras han claudicado y los falsos líderes han sido encarcelados. Claros ejemplos para los que desean involucrarse en el mundo de la política. No es fácil gobernar íntegramente, un refrán dice: “El justo, hasta en arca abierta peca”.

Un político debe tener sentido común, ser paciente, humilde, pero no tonto, saber negociar y sobre todo ser una buena persona. En El Salvador, el político debe medir hasta las palabras que exhorta. La ciudadanía está cansada de ver a ovejas que luego se transforman en aves de rapiña. No importa si el político sea de escasos recursos económicos o nació en cuna de oro, lo que interesa es que sea justo, probo, honrado y trabaje. El pueblo los eligió, no se les olvide eso.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.