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lunes 10, julio 2017 | 9:45 am

En buses de la ciudad de Calgary en Alberta, Canadá, pagados por la Asociación Canadiense de Libre Pensamiento, colocaron un anuncio que decía “There’s probably no god, now stop worrying and enjoy your life”, traducido dice algo así, “Probablemente no existe Dios, así que no se preocupe y disfrute su vida”.

Eso es uno de los reflejos de que la Religión se ha encargado de propagar por el mundo una falsa imagen de Dios, principalmente durante el renacimiento pagaron artistas para que pintaran a un Dios que existe para castigar y enviar a los malos al infierno.

Incluyeron en la religión la observancia de la ley de los 10 mandamientos los que fueron dados por Dios a través de Moisés al pueblo de Israel, no dados a cristianos. Ese conjunto de leyes fue y es vital dentro del Judaísmo, en Deuteronomio 27:26 Moisés declaró, que era maldito el que no cumpliera los estatutos de la ley.

Para cristianos, la ley es como un espejo para vernos como pecadores y que necesitamos un salvador, ya que Jesucristo se constituyó en mediador de un nuevo y mejor pacto, anunciado por Jeremías, ratificado por Pablo quien nos dice que los que están bajo observancia de los 10 Mandamientos están bajo maldición y condenación.

Pablo hace una magistral presentación de la gracia de Jesucristo en su carta a los Romanos, explica que la salvación es por fe en Jesucristo y no por cumplir los 10 mandamientos, y que la ley se convirtió en maldición pues la transgresión a ella trajo condenación, mientras que la gracia de Jesús trajo salvación.

El libro de Génesis muestra en figuras como la maldad, el sufrimiento y la muerte vinieron a ser parte inevitable de la vida, es un mero show publicitario de los líderes religiosos que salen al balcón a pedir paz en el mundo proclamándose, por supuesto que falsamente, representantes de Dios en la tierra cuando claramente no han hecho nada en concreto para justificar ese título ya que nunca hubo paz en el mundo hasta el día de hoy.

Han hecho creer que los “buenos” que cumplen la ley y que reciben los “sacramentos”, “siempre y cuando mueran en gracia”, lo que es una total contradicción, van al cielo, pero antes tienen que ir al “purgatorio”, un lugar de tormento donde van a purificar sus almas antes de poder ir al cielo. Nada más falso que todo eso, pues como ya se explicó, la ley trajo condenación, se van directo al infierno porque sencillamente ningún feligrés, los Papas mismos, ni los que llaman “santos”, han podido cumplir los 10 Mandamientos.

Ya que al humano le es imposible cumplir la ley de los 10 mandamientos dada a Israel, es que Jesús vino a pagar con su sacrificio en la cruz el precio de los pecados, su sangre es más valiosa que todos los pecados que puedan existir, así que, esa gracia está disponible para todo aquel que se arrepienta y le pida perdón por sus pecados, que lo reciba como su Salvador, que lo haga Señor y Dios de su vida, que acuerde de hoy en adelante confiar en él, y no en el engaño de filosofías y religiones humanas.

Ya no vivir conforme a su ego y vanidad sino conforme a la guía y control de Jesucristo mediante su Espíritu, eso es lo que Jesús llama nuevo nacimiento con garantía de vida eterna en la presencia de Dios desde ahora y para siempre, y dice que “porque de tal manera amó Dios a los humanos que ha entregado a su hijo para que todo aquel que en él cree no se pierda sino que tenga vida eterna”.

Además dice que, “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios siendo justificados gratis por su gracia mediante la redención en Jesucristo”. Somos pues perdonados y salvos por gracia, justificados por Jesús, no porque usted haga esto y lo otro ni porque usted vaya de aquí para allá y de allá para acá. Cuando usted se basa en la observancia de los diez mandamientos, en el fondo, está rechazando a Jesús y su sacrificio en la cruz.

Jesús vino a llamar y buscar pecadores al arrepentimiento, y no a religiosos que falsamente se jactan de cumplir la ley. El ser perdonado por Jesús de todo pecado y ser rescatado de la vana manera de vivir siguiendo la corriente de religiones y filosofías humanas y tener la garantía de ser salvo, es mucho mejor que tener dinero en esta vida. Jesús garantiza que desde el momento en que se nace de nuevo se entra a su nuevo pacto de salvación, protección y provisión para siempre.

Por: Salvador Donato