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Editorial & Opinion

Mal enfoque para atraer inversión

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios

Sábado 16, Septiembre 2017 - 12:00 am

En los últimos 20 años El Salvador no ha pasado de maquilas y call centers, como ancla de inversión extranjera, lo que implica que nos hemos estancado en estrategias y creatividad para volvernos más atractivos hacia los inversionistas. Entonces no es de extrañar que la inversión extranjera directa neta en El Salvador se redujera en 6.2 % anual en 2016, con respecto del 2015, siendo el segundo monto más bajo entre los países latinoamericanos, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Significa que estamos en desventaja frente a la región centroamericana, debido que, como país, no estamos incentivando al capital extranjero, ni tampoco estamos orientados a cuidar el capital local; muy al contrario, el discurso gubernamental del FMLN hacia al sector productivo es muy incendiario y confrontativo, cuando lo que debería de primar es la cordialidad y el respeto para construir de forma conjunta un mejor país.

Entendiendo que el rol del Gobierno es crear las condiciones para que sus habitantes se desarrollen en un ambiente de seguridad e igualdad de condiciones, pero nunca será rol del Gobierno la productividad o ser generador de empleo, ya que esto último le corresponde a la empresa privada como motor de producción de riquezas para el país. Por otra parte, el Gobierno ha fracasado, ya que no ha realizado un análisis o estudio que ejecute una reforma integral en aquellas leyes vinculadas a la inversión, para que los trámites que realicen las inversiones sean expeditos y prácticos.

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De manera que no se tiene una estrategia definida para atraer inversionistas más que la creación de un diseño marca país, y estando El Salvador en un límite de inversión extranjera muy bajo, este escenario se traduce en menos oportunidades de empleo, crecimiento económico estancado, más pobreza, desigualdad, inseguridad, crecimiento de grupos criminales, corrupción galopante, menos educación, más emigrantes hacia los EE.UU.

De tal modo que no se pueden poner las esperanzas únicamente en un diseño pintoresco, ya que la estrategia de tracción de inversionistas debe ir orientada además de lo anterior, en mejorar el marketing y las comunicaciones, que haga énfasis en el valor intangible de la reputación de El Salvador, a través de sus productos y rubros, que engloban el turismo, la cultura, sus costumbres, el deporte, las empresas locales y las entidades públicas, dado que son estos elementos los que determinan los valores que se asocian a nuestro país.


Es decir que la atracción de inversión extranjera, la captación de mano de obra, su influencia política y cultural no está determinada únicamente por un diseño marca país, sino por la estrategia global de marketing y comunicación que se ejecute de forma apropiada. Aunado a ello se requiere que las personas que estén a cargo de esta tarea para ofrecer un país mucho más atractivo al mundo, tengan claridad hacia donde se debe orientar a El Salvador para gestionar nuevos negocios.

Ante este escenario sorprende el nombramiento del reconocido diseñador de vestuario Rosemberg Rivas de la marca país, dado que su talento y vocación es distinta a la de la promoción de un país, ya que para ello se necesita además de las credenciales académicas, experiencia diplomática, conocimiento global del comercio internacional, manejo de relaciones internacionales y capacidad de gestión ante organismos públicos y privados.

Por lo tanto, representar a El Salvador en su imagen y reputación, es más que moda y buena costura, el objetivo de Proesa y su marca país, debe estar enfocada en volver a El Salvador más atractivo a los inversionistas, lo que implica que el funcionario que realiza ese papel no sólo debe de estar comprometido con la reputación de su país, sino que debe tener una moral bien definida, decoro y respeto por las costumbres propias de El Salvador y de otros países.

Es de recordar que existe un protocolo de vestuario para el hombre y la mujer, que se debe de cumplir en eventos y convenciones locales e internaciones, y no sería conveniente para El Salvador, que uno de sus funcionarios no cumpla ese protocolo, por ello creo el señor Rivas, no es la persona idónea para representar a los salvadoreños, más allá de su orientación sexual, aun más habiendo tanto salvadoreño con credenciales académicas y diplomáticas, que podrían hacer un buen papel.

Espero que el Gobierno reflexione y se dé cuenta del error que comete, al imponer a personas que no representan la cultura salvadoreña. No se debe olvidar que en El Salvador la familia se forma entre un hombre y una mujer, la legislación así lo establece y la Biblia como autoridad moral así lo afirma.




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