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Editorial & Opinion

Mañana será un día histórico contra la corrupción

Jaime Ulises Marinero / Periodista

martes 11, septiembre 2018 - 12:00 am

Mañana será un día histórico para El Salvador porque se dictará sentencia contra el expresidente Elías Antonio Saca González y seis de sus excolaboradores. De antemano sabemos que el exmandatario, tras negociar con la Fiscalía General de la República para ser procesado mediante un procedimiento abreviado, confesó los delitos de peculado y lavado de dinero, por lo que será condenado a 10 años de prisión.

De tal manera que Saca se convertirá en el primer presidente salvadoreño en ser condenado penalmente por corrupto. Ya antes fue condenado por la Cámara Segunda de lo Civil de San Salvador por corrupción (enriquecimiento ilícito) el expresidente Carlos Mauricio Funes Cartagena, solo que él y uno de sus hijos fue condenado civilmente y su caso todavía está en casación en la Sala de lo Civil. Actualmente Funes y otros exfuncionarios de su gobierno enfrentan un proceso penal y el exmandatario es prófugo y permanece asilado en Nicaragua con la venia de Daniel Ortega.

Técnica y jurídicamente serán dos expresidentes salvadoreños condenados. En el caso del fallecido expresidente Francisco Guillermo Flores Pérez, al fallecer feneció el proceso penal en su contra y jurídicamentenunca sabremos si fue culpable o inocente. El proceso por la responsabilidad civil contra la familia de Flores terminó en abril pasado con una absolución dictada por el Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador, debido a que la Fiscalía presentó documentación obtenida ilegalmente y porque no probó que Flores hubiese cometido los delitos penales atribuidos: enriquecimiento ilícito, peculado y desobediencia a particulares.

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En fin, Funes y Saca serán, desde mañana los dos primeros presidentes condenados. El primero por la vía civil y el segundo por la vía penal. Ambos, corruptos con todo el sentido de la palabra, se enriquecieron con el dinero que tanto falta para los salvadoreños. Entre los dos se apoderaron de cerca de $652 millones. Saca 301 millones y Funes $351 millones.

Junto a Saca serán condenados los reos confesos  Elmer Charlaix Urquilla, Julio Humberto Rank, César Daniel Funes, Francisco Rodríguez Arteaga y Jorge Herrera Castellanos, quienes ante los jueces del Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador confesaron sus delitos. Otro procesado es Pablo Gómez, quien rechazó someterse a un procedimiento abreviado y mañana los jueces decidirán si es culpable o inocente, con base a las pruebas de cargo y descargo desfiladas en el juicio que duró tres semanas. La Fiscalía ha pedido para Saca y Charlaix 10 años  de prisión; mientras que para Rank, Funes, Rodríguez y Herrera ha solicitado una condena de cinco años de encarcelamiento. Para Gómez, procesado de forma ordinaria, se ha pedido la pena máxima. Como responsabilidad civil el Ministerio Público ha pedido que los imputados devuelvan al estado los $301 millones, que es la masa dineraria, que lavaron ilícitamente. Obviamente obtener esa cantidad es casi imposible, pues parte de ese dinero fue entregado en sobresueldos a muchos exfuncionarios del gobierno de Saca o fue dado en regalías a otras personas, entre ellos: partidos, políticos, parientes, periodistas, publicistas, analistas, “amigos del gobierno” y otros.


El Estados sí puede recuperar bienes, inmuebles y acciones que fueron comprados o adquiridas con dinero del Estado. Las autoridades fiscales dicen que materialmente se puede recuperar entre 30 y 40 millones de dólares a través de la extinción del dominio, procesos que en algunos casos ya iniciaron con medidas cautelares.

Ciertamente el caso Saca es histórico y expande el abanico para abrir procesos en contra de muchos más, por ejemplo: quienes emitieron finiquitos exprés, quienes permitieron el lavado de dinero en los bancos, quienes recibieron sobresueldos y evadieron impuestos, quienes omitieron investigaciones, encubridores y otros. Con Saca y Funes condenados, penal y civilmente, respectivamente, se sienta un precedente, pues cualquier presidente o futuro mandatario debe estar consciente que nadie está sobre la ley. Siendo la corrupción uno de los delitos más deleznables contra los pueblos, debe perseguirse y aplicársele todo el peso de la ley a quien resulte culpable de actos corruptivos. Se debe legislar para que la corrupción no prescriba nunca. Al corrupto, sin importar si es de derecha, izquierda, centro o cualquier otra denominación partidaria, por más honorable que parezca,  hay que sentarlo en el banquillo de los acusados y condenarlo. Toda vez que se pruebe que es corrupto.




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