Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Nayib y la regresión electoral de 2004

viernes 27, febrero 2015 - 12:00 am

Votar por un candidato que logró entronizar un especie de mensaje mesiánico, que desplazó el debate de las problemáticas que afectaban el país por coloridos spots, la aglomeración de las masas por tomarse una fotografía con él, que utilizó todo recurso publicitario para crear una imagen de “candidato ideal”, eso justamente ocurrió hace once años. En las votaciones presidenciales del 2004, en las que compitieron Schafik Hándal por el FMLN, Tony Saca por ARENA, Dr. Héctor Silva por la coalición PDC/CD y Genaro Ramírez por el PCN, fue muy atípica por los perfiles de los candidatos –que respectivamente eran– un comandante guerrillero que firmó la paz, un empresario de radio relativamente joven, un exalcalde exitoso de San Salvador y un empresario de buses.

ARENA en el 2004 hábilmente logró manipular y difundir el terrorismo electoral ante un posible gobierno del “comunista, guerrillero y ateo” de Schafik, además opacaron la verdadera alternativa que representaba el Dr, Héctor Silva, bajo su capacidad de concertación y diálogo, que a la vez simbolizaba – años atrás– la renovación del FMLN hacia una izquierda más plural y moderna ideológicamente.

Pero al final la imagen del candidato de ARENA se popularizó entre los jóvenes que votarían por primera vez en aquella elección y motivó nuevamente a las personas que dejaron de votar por la bandera arenera en las elecciones municipales del 2003. Lo anterior provocó la difusión a nivel nacional de una especie de moda: “Si no votas por Tony, no estás en nada”; todo aquel que no votara por ese candidato y lo haría por el candidato “ateo”, su voto era catalogado como un desperdicio, ya que lo prioritario era votar por la apertura y el relevo que representaba Saca en las filas areneras. La campaña del miedo hacia Schafik, el culto a la personalidad del candidato arenero, la divulgación de mensajes mesiánicos para solucionar las problemáticas del país, solamente era el preámbulo de una nueva estrategia electoral, ejecutada en las últimas tres elecciones.

publicidad

Sin embargo, a pesar del despliegue anticomunista y mesiánico, muchos –sin dudarlo– votamos por Schafik, lo hicimos porque consideramos que su plan de gobierno reivindicaba el proyecto histórico y revolucionario del FMLN. También votamos por la coherencia de sus principios ideológicos con su vida privada. El tiempo nos dio la razón de haber hecho la elección correcta, ya que a estas alturas nuestra conciencia está tranquila de no haber votado por aquel “gobierno con sentido humano”, con acusaciones fuertes de corrupción.

Once años después de aquella elección presidencial, nuevamente los señalamientos de campaña sucia, la utilización de la creencia religiosa de un candidato para manipular el voto conservador, los mensajes mesiánicos, la aglomeración de las masas, el fortalecimiento al culto a la personalidad, simplemente es una regresión electoral.

Por lo cual muchos afirman que no votar por Nayib es no apoyar la apertura que presenta en las filas del FMLN –les parece familiar ese planteamiento– e ir en contra del tan ansiado relevo generacional.

Es por eso que no comparto el anterior planteamiento que muchos han promovido en todos estos meses, ya que considero que la campaña de Nayib fue una regresión de lo que muchos vivimos en el 2004.

Sin embargo, a pesar que Nayib utilizó la retórica de “una nueva forma de hacer política”, la inclusión de jóvenes en su concejo –que es bueno– pero lamentablemente en la última etapa de su campaña no aceptó participar en foros y debates, que fueron convocados por organizaciones juveniles, contradijo esa apertura y acercamiento con las juventudes organizadas que han incidido políticamente por años en temas de país.

Así como pasó en el 2004, muchos votarán por Nayib por simple moda y no por una convicción política e ideológica que pueda representar una verdadera renovación dentro del FMLN. Por eso, Don Roberto Cañas es el único candidato verdaderamente de izquierda que bajo su convicción de lucha social, la coherencia de sus principios ideológicos revolucionarios y la generación de propuesta que hizo durante la campaña –sin dudarlo– votaría por él, porque representa el proyecto histórico de la clase obrera y trabajadora de El Salvador.

 



RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.