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Editorial & Opinion

Otra vez las pensiones…

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 15, febrero 2017 - 12:00 am

Luego de casi dos años de envenenamiento público por parte del gobierno a la mente de los salvadoreños para tratar de derribar lo positivo del sistema de pensiones, simple y llanamente el secretario técnico de la Presidencia Roberto Lorenzana aparece en los medios diciendo que el BID ha evaluado la propuesta del sistema mixto y que no es sustentable y que “ellos ya lo sabían”.

Lo anterior es una muestra adicional de cómo se han manipulado los temas para buscar no solo politizarlos sino convertirlos en campaña sucia contra la institucionalidad que sí funciona, ya que si el Gobierno es conocedor y entendido de que su propuesta es insostenible por no más de 10 años, pensar en proponerla y hablar de ella como lo mejor que puede pasarle al país, es ofrecerle a los trabajadores una especie de suicidio colectivo para perder sus pensiones.

No me cabe duda que no solo hay ignorancia en el tema, sino más allá, una especie de manejo conspirativo para destruir lo que por muchos años a todos los trabajadores les ha costado construir, porque de $250 millones con los que inició el fondo, ahora hay por lo menos en los papeles $8,500 millones que han servido como mecanismo de financiamiento barato para el mismo estado en todos estos años, al que han pagado un interés miserable en comparación con los préstamos de otras instancias internacionales y ahora que lo han debilitado piensan darle una estocada final confiscando el resto y llevándolo a las arcas públicas para mal gastarlo como todo lo demás que han recibido en los últimos años.

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Es posible que muchos de los proyectos del Gobierno en el área social tengan una buena razón para existir y quizá muchos pueden o deberían sostenerse en el tiempo, pero no con el dinero de las pensiones, ya que ese es un dinero privado, que tiene nombre y apellido y que posee como telón de fondo, gente que se ha sacrificado, que se ha privado de algo para mantenerlo ahí y no es justo que un Gobierno porque en su incapacidad administrativa no tenga más de donde tomar, piense que es un botín accesible para sus intenciones políticas. Los proyectos sociales y de subsidio deben ser financiados con dinero propio, además de tener una línea de trabajo que les garantice éxito a futuro, para que cada persona que lo recibe pueda incorporarse en corto plazo a tareas productivas que devuelvan impuestos y por lo tanto devuelvan fondos a los proyectos sociales, pero lo que hemos hecho hasta hoy es prestar y gastar, gastar y gastar, prometer lo que no se puede sostener y creer que ese es el beneficio de gobernar.

El problema de las pensiones es que ningún gobierno se tomó en serio el tema, desde Paco Flores en adelante todos obviaron el compromiso de pago que el Estado adquirió sobre aquellos fondos que los trabajadores del sistema antiguo ya habían depositado y había que devolver a la hora de las jubilaciones; todos, creyeron que era mejor prestar para pagar que amarrarse el cincho y pagar con los ingresos corrientes; todos prefirieron endeudar el país en lugar de detener el gasto desmesurado en proyectos que al final uno a uno no son capaces de demostrar que cambiaron la vida de los salvadoreños o que abrieron significativamente las oportunidades de empleo.


El tema está puesto nuevamente en la mesa y bendito Dios la idea del sistema mixto viene desvirtuada para que podamos realmente reflexionar y encontrar salidas; pero que no sean para beneficiar al gobierno o salvar el pellejo político de aquellos que han tomado malas decisiones, sino para garantizarle al trabajador que su dinero es intocable y que lejos de restarle se le harán reformas para que gane más interés; igualmente esperamos una reforma que garantice beneficios para los trabajadores de forma tangible, que motive al ahorro y que permita al que ahorra gozar de su pensión lo más alta que sea posible, porque se lo merece y porque es al final de cuentas su propio dinero. Si vamos a hablar de reforma de pensiones que sea para eso, para darle al trabajador una esperanza, pero no olvidemos que para que valga la pena el sistema debe tener el ingreso de miles y miles de trabajadores cada año, porque de lo contrario cualquier reforma fracasará.  Esto me lleva al punto medular que no está en discusión, por lo menos como debería: el empleo, la atracción de inversión y cómo esos empleos van a alimentar a futuro el sistema de pensiones; por ahí viene la solución, la real, la que valdría la pena explorar.

Otra vez viene la discusión y esta vez espero sea para concluir algo; pero ojo trabajador, no te dejes convencer de cánticos de sirena, antes que nada piensa que es tu dinero y que pase lo que pase el gobierno no tiene por qué quitártelo.




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