Cerrar [X]

Editorial & Opinion

¿Qué es la desigualdad?

Juan José Urbina/Economista investigador de Icefi @Juanjourbina

Jueves 25, Agosto 2016 - 12:00 am

OPINION

Pareciera que la oleada de discusiones sobre la desigualdad en el ingreso inició con la publicación de El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty. Sin embargo, la cuestión lleva más de un siglo entre nosotros y no es exclusiva de “comunistas”, “socialistas” o de personajes e instituciones de ideología de “izquierda” como suele encasillarse. El mismo Mariano Rajoy del Partido Popular (partido conservador de centroderecha) de España y Christine Lagarde directora del FMI, tocaron el tema antes que dicho libro viera la luz pública.

La palabra forma parte ya de nuestro imaginario colectivo y es utilizada frecuentemente como recurso discursivo para denunciar las grandes injusticias de la sociedad. Algunos como Oxfam prefieren utilizar un término inverso, y con justa razón, al decir que el problema no es la desigualdad por sí misma, sino la acumulación extrema.

¿Pero qué es en sí la desigualdad? Y ¿Por qué es tan importante combatirla?

publicidad

En un principio, no podemos partir la discusión pensando que todos somos iguales. La humanidad guarda parte de su riqueza en su diversidad. Somos seres humanos con capacidades y habilidades distintas, y el uso que le damos a éstas es lo que determina mayores éxitos de unos contra otras. Un mayor esfuerzo y la disciplina de un atleta pueden hacer la diferencia ante otro con mejores condiciones físicas que no entrena. Sin embargo, existen condicionantes subyacentes que pueden hacer una diferencia en el resultado, como el mismo Rajoy citó en 1983: «…es un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás-… no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación». Dicha afirmación no busca recriminar a los nacidos en cuna de oro, pero no podemos evadir que parte de su éxito está asegurado o al menos tienen un mayor potencial para desarrollarse.

Siguiendo con la metáfora de los atletas, por mejores condiciones físicas, esfuerzo y disciplina que un atleta pueda tener, es posible que se le haga difícil vencer a aquellos atletas con una mejor alimentación, equipos y un séquito de entrenadores y médicos, que le generan una ventaja o condición subyacente a las capacidades físicas. Por tanto, el nivel de ingreso se vuelve un generador de desigualdad de condiciones, que desde un compás moral son injustas.


Volviendo al tema central, la desigualdad del ingreso en la sociedad no solo genera diferencias en el rendimiento de los atletas; sino que también, hace la diferencia sobre las escuelas o universidades a las que las personas pueden acceder, a la calidad y cantidad de alimentos que pueden consumir, al trato que reciben de la justicia y la capacidad para incidir en la agenda política. Si a eso le sumamos que existe un pequeñísimo grupo con acumulación extrema, entonces, las posibilidades de la mayoría están altamente restringidas a una posición desventajosa, que bajo el mismo compás moral son injustas y no permiten el desarrollo de la sociedad.

Y es aún más preocupante cuando es el mismo modelo económico el que generara la desigualdad. Donde unos pocos se enriquecen a costa de mantener bajos salarios, estructuras tributarias enfocadas en el consumo y no en el ingreso, y altos niveles de corrupción producidos por argollas o elites cercanas a quienes ostentan el poder político. Condicionando no solo el bienestar común, sino también restringiendo el crecimiento económico. Lagarde en el 2012 afirmó que “La desigualdad excesiva es simplemente mala política económica, y no es positiva para el crecimiento sostenible”.

Independientemente de su origen, hoy por hoy la desigualdad contribuye o es responsable de la alta segregación entre ricos y pobres, lo cual lleva a los primeros –minoría– a vivir bajo burbujas de bienestar, mientras que el resto lucha por sobrevivir. Esto genera una falta de cohesión social que destruye los cimientos de una sociedad democrática y pacífica. Desde cualquier punto de vista –izquierda, derecha o centro–, la desigualdad es un mal para la sociedad, seamos empresarios, trabajadores, políticos, campesinos, niños o adolescentes.

 




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras,
de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.