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Editorial & Opinion

¿Qué significa recuperar el territorio?

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 8, agosto 2018 - 12:00 am

En muchas publicaciones de análisis y comentarios sobre seguridad aparece la frase “recuperar los territorios” y la imagen inmediata para cualquiera es más presencia policial o presencia militar en cada cantón y/o caserío, como sinónimo de recuperación, paz y de cero criminalidad; pero ¿realmente tener presencia militar o policial nos “recupera” el territorio?

Según mi opinión, la sola presencia policial o militar o de ambas en un municipio, cantón o caserío no puede garantizar la recuperación territorial ya que no se trata de ese concepto únicamente, sino más bien el de reintegrar cada poblado a la actividad nacional, la cual, tras la guerra y luego de presencia de pandillas y bandas del crimen organizado, fueron aislándose poco a poco de la relación con esa actividad que te hace parte del Estado.

En los cantones y caseríos, aún con presencia policial, la pandilla o las bandas llegaron a someter a la población, crearon formas de vida, dan o no permiso para vender, para entrar o para salir, permiso para residir o deciden cuando una familia debe irse. Estas ciudades o pequeños poblados quedaron bajo nuevas reglas, conectadas, pero desintegradas del resto de municipios, abandonados a su suerte y cada vez con más dificultades; por ello creo que  la presencia del Estado, como concepto, es lo que debemos revisar para pretender retomar el control; hay lugares dentro de los municipios a los cuales ya ni a la presencia municipal se puede aspirar, porque por temor han dejado de actuar y han cedido el espacio, pero ¿qué puede entonces reconectar estos lugares y recuperarlos para el resto de la población?

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Sin duda el Estado debe descentralizarse y por lo menos en cada municipio debe existir una oficina-sucursal de servicios públicos, por ejemplo: una sede fiscal, una de la PDDHH, una de la Procuraduría General de la República, una oficina de correo y por lo menos un quiosco que integre servicios de agua y luz. Las sedes de la PNC deben dejar de ser simples puestos policiales y convertirse en centros de actividad para la seguridad; deben tener presencia física importante, contar con bartolinas, no ser pequeñas casas alquiladas y adaptadas a puesto policial, sino verdaderos centros logísticos que cuenten con oficinas para medicina legal, investigadores y toda la tecnología necesaria. En cada municipio debe garantizarse la relación institucional con el resto del país; debe haber una oficina del Fovial, del MOP, del Mined y del Minsal; debemos pensar en zonas de desarrollo y luego cada cantón y caserío replicar en su medida una relación con el municipio más cercano, así la actividad del Estado es presente y por ende con capacidad para actuar y recuperar relación con los habitantes.

La centralización del Estado, de los gobiernos municipales y del gobierno ejecutivo es parte del problema, porque aunque el país es verdaderamente pequeño, hay cantones y caseríos olvidados donde ni el transporte público ha podido tener un desarrollo y eso los hace vulnerables a que cualquier matón armado pueda intimidar, reducir y apropiarse de zonas a las que nadie le da importancia, por considerar de “poco valor” pero a las que luego ya no hay manera de penetrar si no es por medio de la violencia extrema.


No se trata de poner un policía en cada poste o un soldado en cada esquina, eso no recupera nada, solo aparentemente logra evidenciar interés, pero las necesidades del siglo XXI y la dinámica de la comunicación, el comercio y la movilidad exigen mucho más de los gobiernos actuales para vincularse con las personas; debemos crear gobiernos que hagan sentir que son necesarios para el desarrollo y por ende respetados por la población; de lo contrario, pequeños grupos de “independientes” y “criminales” ciudadanos, pensarán que es más fácil adueñarse de un lugar y someterlo, que de verdad enfrentar la fuerza de una nación; es un reto grande, porque hemos dejado avanzar mucho el abandono y la falta de conexión; pero cada día es una oportunidad para comenzar de nuevo, depende de Comures, de ministros visionarios y de un gobierno entendido en administrar recursos y que comprenda que el futuro debe ser más integrador para que existan menos oportunidades de que el Estado pierda espacio y se consoliden la democracia, la paz, el desarrollo y la cohesión social alrededor de la ley.

La descentralización debe ser un propósito nacional para equilibrar las oportunidades y fomentar el desarrollo de los 262 municipios; debe ser un punto de apoyo para levantar la industrialización, el emprendimiento y convertir cada zona del territorio en valiosa zona productiva, con sus características y riquezas propias, desconcentrando la economía y ampliando horizontes en lugares que por hoy no aspiran a nada, más que a poder sembrar sus parcelas y sobrevivir, mientras llega la remesa o el próximo hijo a los Estados Unidos.

Recuperar un territorio no es solo que la PNC y el ejército tomen control y sometan al terror a la gente como lo hicieron la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda en el pasado, no es convertir a los sargentos y cabos de los puestos policiales en los nuevos caciques, sino que el pueblo entienda que puede confiar en un Estado que ve y tiene presente en su vida diaria.




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