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Editorial & Opinion

Si maneja no hable por teléfono

Jaime Ulises Marinero / Periodista

lunes 20, febrero 2017 - 12:00 am

En 2016 hubo cerca de dos mil salvadoreños fallecidos y 10 mil lesionados a causa de los más de 22 mil accidentes de tránsito y aunque el 2017 está relativamente tierno, todo parece indicar que las cifras serán similares al finalizar este año.

Las autoridades de Tránsito tienen identificadas las principales causas de los accidentes, siendo ellas las siguientes: Invasión de carril, distracción del conductor, irrespeto a las señales de tránsito, no guardar la distancia respectiva al conducir, manejar a velocidad inadecuada y conducir bajo los efectos del alcohol u otras drogas. Hay otras causas, como el mal estado de los vehículos, la falta de pericia del conductor, la prepotencia de algunos choferes (especialmente los del transporte colectivo), el estrés generado por el caos vial y otros.

Conducir un vehículo conlleva una enorme responsabilidad, pues quien conduce es responsable de la vida de los peatones, la de los pasajeros o sus acompañantes, la de otros conductores y la de él mismo. El psiquiatra Manuel Antonio González compara al chofer con un hombre fuertemente armado que todo el tiempo anda su dedo sobre el disparador (gatillo), con el agravante que generalmente anda de prisa, estresado y proclive a distraerse.

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Precisamente esta vez quiero referirme a la distracción como causa que puede evitarse y sancionarse con firmeza. Es muy común observar a choferes conducir mientras hablan por teléfono o, lo que es peor, mientras contestan mensajes en redes sociales.

Hace algunos días abordé un autobús de la ruta 22 que recorre desde San Jacinto a San Antonio Abad y alcancé a contar que el conductor habló por teléfono por lo menos diez veces en medio recorrido, para colmo a pesar de que la unidad iba repleta de pasajeros, cada alto aprovechaba para abrazar y besar a su novia a quien llevaba junto a él, estorbando la subida de los pasajeros. A lo anterior se agrega que detenía la marcha en sitios no autorizados y se salió de su ruta afectando a muchos pasajeros.


Lo de este conductor es solo un caso entre miles. Es muy común observar a microbuseros, buseros y todo tipo de conductores ir hablando de manera relajada mientras manejan en cualquier parte.  Un triste caso ocurrió a principios de este año en La Unión, donde murió William Antonio Rivera, un joven de 26 años, quien a mediados del año pasado se graduó de médico. El joven doctor conducía su auto en la carretera del Litoral y se salió hasta estrellarse con un tronco.  El accidente ocurrió a las 11:46 a.m. y el velocímetro marcaba que conducía a 110 kilómetros por hora, mientras que su celular indicaba que desde 15 minutos antes conversaba con su novia, a quien incluso apenas segundos antes le mandó un mensaje de voz. El informe de tránsito indicó como causa del accidente la alta velocidad y la distracción del conductor.

En Cojutepeque, Marcial Ernesto Vásquez conducía un pick up y se salió de la carretera arrollando a tres personas, una de las cuales murió y las otras dos quedaron con graves secuelas. Vásquez, quien fue detenido por la Policía, aceptó que se distrajo al contestar una llamada telefónica de su esposa.

Hace un par de semanas, frente al Centro Judicial Isidro Menéndez en San Salvador, una conductora provocó un triple accidente, al disminuir la velocidad de manera sorpresiva para contestar una llamada. El accidente le costó una dislocación en su brazo derecho y responder por los daños materiales.

En fin, por lo menos el 35 % de los accidentes con consecuencias fatales son provocados por las distracciones, siendo la principal el hablar por teléfono y/o hacer uso de las redes sociales. Las autoridades salvadoreñas deben reformar las leyes para ser más drásticos con quienes violan el Reglamento de Tránsito. Hablar por teléfono mientras se conduce debe ser considerado una forma del delito conducción temeraria. Este ilícito sería fácil de comprobar, pues se decomisa el aparato y mediante un vaciado legal se comprueba que al momento de infraccionarlo hablaba o hacía uso de las redes sociales.

Los conuctores tenemos que tener conciencia que, como dice el psiquiatra González, conducir un vehículo equivale a andar armado y tenemos que hacerlo responsablemente. Es cuestión de vida o muerte.




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