Cerrar [X]

Editorial & Opinion

Un minuto

Rafael Domínguez / Periodista

miércoles 29, marzo 2017 - 12:00 am

El minuto de silencio solicitado la semana pasada por el diputado Rodrigo Ávila en memoria de Yamilet Lemus y su hermana Diana, fue el detonante para evidenciar la verdad, que se puede resumir al final en ese silencio, si el silencio en ese minuto, porque es así como hemos estado en los últimos años, guardando silencio y dejando hacer, ante la muerte y desaparición de miles de ciudadanos de todas las edades y de todos los niveles económicos, esta sociedad ha callado, ha enmudecido y ha perdido la capacidad de hablar.

Tanto es así que la diputada Lorena Peña se dio el lujo de cuestionar el minuto de silencio porque quien pedía la acción de memoria post mortem no sabía el nombre de la persona, como si para conmiserarse de otro hay que conocer su DUI, demostrando la poca sensibilidad de la expresidente Legislativa o la incapacidad de apreciar gesto humano en su mundo de ambición política.

Rodrigo Ávila hizo el pedido, conmocionado, impactado o talvez motivado a ganar un poco de luces, pero nos dejó ver cómo en los años en los que fue director de la PNC poco o casi nada de minutos de silencio se hicieron por las miles de víctimas, no quiero decir que no tenga la capacidad de sentir y que el que lo haya hecho ahora está mal; no, más bien lo digo porque no todos los días los políticos van a la calle y menos a los que ahí quedan tirados, víctimas de la violencia o de la miseria, que lo haya hecho debió aprovecharse, pero se aprovechó en función de ellos, de los del curul de cedro y trajes de seda, los de PPI y carros blindados fue sin duda un acercamiento a la verdad.

publicidad

Yamilet, la niña de siete años, que pagó por estar junto a su hermana el día y hora equivocados merece ese minuto de silencio pero sería mejor un minuto de verdad, de debate y de trabajo sobre cómo terminar la maldita violencia de cada día, un minuto de conversación entre los diputados contrarios para comprender que la herencia que nos dejan es la misma, la que vivieron y la que siguen viviendo, que no nos dejan nada nuevo, que sus ideas solo enfocadas en ellos no están haciendo nada para los de afuera de esos intereses.

Cada día desaparecen nueve personas y otras nueve son ejecutadas por alguna razón que nadie al final comprende, porque no es comprensible matar a alguien por visitar una colonia, por vestir de una manera o de otra, por hablar con la policía o por simplemente querer vivir en paz, no son las estadísticas son las personas,  hace falta mucho aún para comprenderlo y más que lo hagan aquellos que vienen de la pobreza y de la carencia, pero ahora que son funcionarios ganando miles, olvidaron lo que hay que cambiar y modificar.


No conocí a Yamilet ni a Diana, ni a la persona que luego asesinaron por cuidar a la hija de Diana y entregarla a la Policía pero sé que un minuto de silencio no les devolverá la vida, las podrá hacer pasar del anonimato, como quedaron las otras ocho o nueve personas que ese mismo día murieron y como las nueve o diez que cada día murieron de aquel día a esta fecha y eso no es suficiente, por eso creo que es mejor un minuto de ruido, de gritería de exigencia y de debate con nuestros líderes que ya se acomodaron, que ya se conformaron, que se rindieron y que se montaron en las estrategias extraordinarias para escudar su incapacidad habitual.

Un minuto de pensamiento puede cambiar las cosas, es el minuto que no se tomaron para cuidar de un testigo y de alguien que podía dar más pistas de los hechos, un minuto de conversación sincera e inteligente para comprender que allá afuera nadie está a salvo, un minuto, 60 segundos de silencio es lo que armó un debate de casi media hora, estéril por cierto, sobre quien está haciendo show con la muerte ajena… un minuto bastó para darnos cuenta de años de verdad, que a los políticos solo les interesa lo suyo y sus votos, lo de sus votantes no vale ni un minuto.




RECOMENDACIÓN DE LA REDACCIÓN



Opine y Comente

Diario El Mundo abre este espacio de opiniones para que se pueda debatir, construir ideas y fomentar la reflexión. Por eso, pedimos que se evite hacer uso de ataques ofensivos, que incluyan malas palabras, de lo contrario nos reservamos el derecho de publicación.

Recuerde que este es un medio que está para generar opinión constructiva.