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Editorial & Opinion

Un viaje por Sevilla

Fidel López Eguizábal / Docente investigador Universidad Francisco Gavidia flopez@ufg.edu.sv

sábado 14, abril 2018 - 12:00 am

Quien tenga oportunidad de viajar y disfrutar, no solo lo turístico, sino la cultura de algún lugar, sea bienvenido. Nuevamente asistí a un congreso internacional de comunicaciones en la Universidad de Sevilla, España, gracias a la Universidad Francisco Gavidia. Deseo manifestar la belleza que se encuentra en la maravillosa región andaluza, especialmente en Sevilla. Cuarenta universidades de Europa y diez de Latinoamérica nos reunimos para discutir el uso de los smartphones y otras temáticas referentes al mundo de la  comunicación. Cruzarse el charco es para contarlo.

Otra  vez me  preguntaron por  la situación de El Salvador, las pandillas y cómo hace un salvadoreño para lidiar con tanto problema. Tuve que hacer pausas e iniciar la tertulia sobre la problemática que día a día enfrentamos en la calle, en la colonia, el barrio, en los buses, por doquier.

En vísperas de Semana Santa, turistas de todo el mundo hacían fila para visitar museos, la catedral de Sevilla, la Giralda, Torre de Oro, etc. Es sin duda una de las mejores ciudades del mundo. La gastronomía es un punto crucial que no pasa por desapercibido. Visitar un restaurante y degustar sus platillos, tapas, es inolvidable. No olvidaré el Pregón de Semana Santa con la colaboración de los saeteros en la capilla de la Hermandad de la Santísima Cruz del Rodeo y Nuestra Señora  del Carmen, una pequeña Virgen que es venerada es ese lugar. Sevilla vio nacer a Gustavo Adolfo Bécquer, Luis Cernuda, Esteban Murillo, etc. La tauromaquia, la religiosidad y el flamenco nunca pasan desapercibidos.

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Un punto contradictorio o histórico fue cuando el año pasado visité el Archivo General de Indias, el descubrimiento y conquista de América se presenta en dibujos con violencia, sometimiento e imposición. En ese lugar se encuentran datos que, en lo particular, nos interesa estudiar por ser en donde está cómo los  españoles nos conquistaron. Archivos resguardados sigilosamente.

Este año visité Palos de la Frontera en la provincia andaluza de Huelva, específicamente La Rábida, en el museo presentan una narrativa diferente, en donde la conquista fue pacífica y no evidencian masacres, violaciones y otras barbaries durante la llegada al Nuevo Mundo. Me fascinó ver el escudo de El Salvador en ese lugar –se me erizó la piel-. En el muelle de las Carabelas se puede retroceder el tiempo. El turista se puede subir a las réplicas de las tres carabelas lideradas por Cristóbal Colón, las cuales partieron desde ese lugar y cambiaron la historia para el continente americano y el mundo.


Radicar por breves momentos en Europa evidencia muchas diferencias culturales. En Sevilla no hay contaminación, los grados de carbono y otros contaminantes se leen en una pantalla; no existe el acoso sexual de hombres hacia las mujeres en las calles, los vehículos se detienen y el peatón pasa tranquilamente las rayas, sin miedo a ser atropellado. En ningún momento sentí miedo al caminar por sus  calles, no hay un pandillero o inseguridad que viole la paz. Observé indigentes, sin embargo ellos tienen un lugar en donde se les proporciona alimentos.

Los conductores de autobuses esperan a que el pasajero se siente para tomar marcha, observé cómo una mujer le brindó el asiento a una de avanzada edad. Las sirenas de las ambulancias y la policía parecía estaban de vacaciones. La urbanidad y buenos modales se evidencian.

En otro contexto, una noche es suficiente para verificar que la juventud sale a departir, aunque en Sevilla las parejas de homosexuales se reúnen sin ningún problema. La policía está presta por cualquier incidente. En resumen, solo un conductor de bus sonó su claxon manifestando descontento porque alguien se había parqueado en las líneas peatonales. Las diferencias culturales, religiosas y de otra índole no son obstáculo. Eso sí, el respeto ante todo. Las leyes son diferentes. Yo llevé la bandera de El Salvador, le solicité a un sevillano me tomase una foto justo en esas callecitas angostas, típicas de ese mágico lugar. Viajar es asunto para culturizarse y contar con un acervo de conocimientos. Bien dicen que no es lo mismo ver una película que leer un libro. Quizá, no seamos un país de primer mundo; empero, tenemos que hacer un mega esfuerzo para  cambiar al Pulgarcito de América.




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