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Editorial & Opinion

Una decisión que le conviene a su bolsillo

Rebeca Hernández / Funcionaria de la Superintendencia de Competencia

sábado 4, febrero 2017 - 12:00 am

La Superintendencia de Competencia anunció el pasado 12 de enero la autorización sujeta a condiciones de la concentración económica entre Anheuser-Busch InBev SA/NV (AB InBev) y SABMiller. Las condiciones incluyen la desinversión de las marcas de cerveza Regia Extra y Suprema de Industrias La Constancia. La noticia ha causado confusión entre algunos consumidores que anticipan la salida del mercado de estas dos marcas de cerveza. Aunque comprensible, su preocupación es injustificada. Ambas marcas continuarán en el mercado durante el período en que se desarrolla la venta e incluso, después de ejecutada, el Comprador podría requerir que éstas sigan siendo producidas por Industrias La Constancia durante tres años, prorrogables hasta por tres años más. Después de ese tiempo, el Comprador las seguirá produciendo por sus propios medios.

La obligación de mantener el valor de la marca, su sabor, calidad, publicidad y demás atributos es parte de los compromisos que ha aceptado AB InBev, la mayor cervecera mundial, como parte de las condiciones para adquirir a Industrias La Constancia (propiedad de SABMiller, la segunda cervecera del mundo).

La condición de desinversión impuesta por la Superintendencia no ha sido antojadiza y busca más bien, evitar que ocurran daños en el mercado y la competencia. De hecho, esta transacción ha sido analizada por distintas autoridades de competencia en el mundo, quienes también han impuesto condiciones de naturaleza semejante. Por ejemplo, en Estados Unidos se ordenó la desinversión de todas las marcas SABMiller, incluidas Miller Lite y Miller Genuine Draft porque se determinó que con ello se evitaría que incrementase la concentración en la industria cervecera y se preservarían las condiciones de competencia, según lo comunicó el Departamento de Justicia. También en Europa, la transacción fue aprobada bajo la condición que AB InBev se deshiciera de prácticamente todo el negocio de SABMiller en esa región, evitando con ello que la compra afectase el bienestar de los consumidores.

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Con las condiciones de desinversión impuestas por la Superintendencia de Competencia y aceptadas por AB InBev, se evita que la industria cervecera en El Salvador se acerque a ser un monopolio. Entre otros aspectos, se busca prevenir que AB InBev tenga la posibilidad de fijar precios más altos en las cervezas que forman parte de su portafolio y en aquellas de Industrias La Constancia, sin que los consumidores tengan muchas opciones adicionales para comprar. Este resultado es claramente deseable, porque busca prevenir perjuicios al bienestar de los consumidores y al buen funcionamiento del mercado.

Se espera que la venta de Regia Extra y Suprema permita la creación o reforzamiento de un tercer competidor independiente, que ofrezca una opción adicional a los consumidores salvadoreños y que compita con AB InBev, de forma que éste no pueda fijar precios más altos, sin que nadie pueda hacer algo al respecto. AB InBev deberá demostrar a la Superintendencia que el Comprador es alguien con la capacidad financiera para mantener las marcas y su valor en el tiempo, es decir, alguien que ya tenga una buena posición o que llegue para quedarse en el mercado y competir de forma duradera.


Por estas razones, la decisión de la Superintendencia, lejos de privar a los consumidores de algunas de sus marcas de cerveza, previene que la competencia se debilite y que los consumidores tengan que pagar por ello, con precios más altos o con menor variedad de cervezas.




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